Crítica: 'Une vie' (2016), de Stéphane Brizé


Luces y sombras. Así describiríamos ‘Une vie’ de Stéphane Brizé, basada en la obra homónima de Guy de Maupassant, la película francesa y belga que abre el Festival de Cine Europeo de Sevilla, una dramática historia sobre la vida de una joven, Jeanne Le Perthuis (Judith Chemla), quien debe enfrentar distintos baches a lo largo de su vida, conviviendo con los recuerdos de tiempos más felices. Pero, “la vida nunca es ni tan buena, ni tan mala como creemos”.
Envuelta en una espiral agridulce, Jeanne degusta los sin sabores de una vida que prometía grandes momentos felices, pero que se sumergen en grandes penurias. Jeanne, inocente e ingenua, sufre las vicisitudes de su vida, recordando y atesorando cada pequeño momento de luz en cada segundo de sombra. Criada a comienzos del siglo XIX en el seno de una familia noble, de Jeanne se espera el feliz matrimonio con un joven aristócrata que perpetúe el nombre familiar. Su condición de mujer marca, evidentemente, su forma de actuar y tratar con los problemas a los que se enfrenta, ya sea en el amor, la familia, la amistad e incluso ella misma. 

No hacen falta palabras para retratar a Jeanne, tan solo imágenes y conversaciones fluidas. Dispuesta a hacer todo por el bien de su familia, accede a casarse con Julien de Lamare, del que se enamora perdidamente y con el que fantasea un romance idílico y perpetuo. Sin embargo, como en la vida, nada es como uno planea. La mentira se interpone entre ambos y es Jeanne la que debe decidir entre vivir un sueño falso o una cruda realidad: las infidelidades de Julien. 

Traicionada por el amor y la amistad de Rosalie, su sirvienta y amiga de la infancia, Jeanne sentirá como su vida sale del molde de sus sueños, adentrándose en una conjunción de planos oscuros. Dispuesta a perdonar, Jeanne volverá al hogar familiar acompañada de Julien, con la esperanza de poder superar cualquier dificultad. Pero, una vez, la vida demuestra que no son fáciles los caminos, y que la verdad no se puede ocultar por mucho que lo deseemos. Jeanne se enfrenta a Dios y a la verdad, cuando confiesa al cura local los pecados de su marido. Tan ciego es su amor y su miedo a causar dolor, que es capaz de ser cómplice de la mentira. Aun así, el destino fatal que aguardaba a los protagonistas del engaño, no tarda en caer sobre ellos. 

Su vida no mejora con los años, sino que evoluciona hacia otros puertos con la llegada de su hijo Paul, la única persona por la que lo daría ciegamente todo. Deuda tras deuda, error tras error, Jeanne sufre como madre los problemas de un hijo al que adora pero al que no corrige. Puede que por la falta de una verdadera figura paterna o por el sueño infantil de Jeanne, Paul vive su vida sin pensar en los males que puede ocasionar a su familia, esperando siempre la ayuda segura. Ciega de amor y avejentada por su sufrimiento, Jeanne sueña con volver a ver a su hijo, que huyó a Londres junto a la mujer que amaba y del que no recibe más que deudas. Solo le quedan aquellas memorias de tiempos más felices.

‘Une vie’ nos habla de la vida misma, de que no existe blanco y negro, sino grises, de que no todo es tan malo. Sin embargo, no podemos evitar sentir cierto malestar con la protagonista, que vive ingenua y callada a pesar de los terribles momentos, a la espera siempre de momentos mejores, recordando el pasado. La traición, la verdad y la madurez que se adquieren con el paso de los años, deberían ahondar en una protagonista que ha tenido que enfrentarse a diferentes baches en su vida. Solo cabe preguntarnos algo: ¿puede que el amor ciegue completamente la verdad?

Estéticamente, la película cuida la belleza fotográfica y musical al detalle, envolviendo a los presentes en cálidos recuerdos repletos de añoranza. Por otro lado, la película tiende a tener una lectura disonante, a veces resuelta con la fluidez de la trama, y a veces cortante. Grabada con la técnica de la cámara de mano, esto nos acerca a los acontecimientos, casi viviendo los acontecimientos como un participante más. Finalmente, nos deja una reflexión sobre el sincero arrepentimiento, la amistad y la confianza, papel interpretado por Rosalie, que aparece como una salvadora en los peores tiempos de Jeanne, aun habiendo sido protagonista de uno de ellos. Y es que la vida, una vida, da lugar a muchas sorpresas y lecciones.

Nota: 7/10

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