Crítica: Miss impossible (2016), de Émilie Deleuze


Divertida, sensible y profunda. Así es ‘Miss impossible’ la película de Émilie Deleuze que se presenta al Festival de Cine Europeo de Sevilla en la categoría de Sección EFA, aquellas prenominadas a los premios European Film Academy. Adaptando la trilogía ‘Journal d'Aurore’ de Marie Desplechin, la película nos habla de la vida de una niña sumergida en un momento difícil: la llegada de la adolescencia acompañada de mucho carácter y unos complejos pensamientos que la llevan más allá de la inocencia.

Aurore (Léna Magnien) no es una persona de fácil trato. A sus treces años, vive a la sombra de dos hermanas, unos padres con problemas financieros, y una mente demasiado compleja para su edad. Desencantada con la vida, Aurore solo aguarda a que los días pasen, a la espera de algo mejor. Con el comienzo de las clases, todo parece seguir igual en la vida de la chica: asignaturas que no logra comprender, un primer amor que no cubre sus expectativas y un mundo en el que siente que no encaja. Sin saber qué hacer, los padres de Aurore plantean la posibilidad de internarla una vez consigan algo de dinero, una realidad que ella teme aunque lo oculte bajo sus palabras envenenadas. 

La llegada de Sebastian Quest, su nuevo profesor, supone un antes y un después en la vida de la joven. Con un sistema de aprendizaje distinto e interesado por conocer el significado de sus palabras, Aurore encuentra la motivación en los estudios que no hallaba, interesándose cada vez más por la lectura. Por otro lado, es animada por Areski, el hermano de su amiga Samira, a entrar en su banda como cantante. Sin esperarlo, Aurore comienza a tener pequeños rayos de luz en su propia oscuridad, cambiando poco a poco su propio concepto de felicidad.

También habrá lugar para el amor en Aurore. Preocupada por no sentir nada con su primer novio, Aurore teme ser frígida, un estado que expone delante de familia y amigos, siendo incapaz de saber cómo tratar a otros chicos. En esto cumplirá un gran papel su abuela, quien le explica que será con el chico adecuado con quien ella sentirá una verdadera libertad a la hora de actuar. Tras esto, llegará una época de experimentación, de saborear nuevos amores en busca del correcto. 

Miss impossible nos lleva a la frontera de una mente compleja, más allá de una simple obligación, Aurore siempre reflexiona y opina según su criterio. El film francés nos trae pues el viaje pensativo de una chica que no encuentra su lugar en el mundo. Con toques cómicos y ácidos, Deleuze sabe resolver perfectamente el complejo puzzle que supone entender una situación y un punto de vista, explorando cada pequeño aspecto de Aurorem descubriendo cada sentimiento oculto. 

Demasiado madura en algunos aspectos, demasiado niña en muchos otros. Así es Aurore, una joven que comienza a experimentar verdaderas emociones y que tiene miedo a mostrar quién es realmente, a querer. “Si empiezo a quererlos, mi vida se volverá increíble. Se sentirá muy raro. Demasiado, muy pronto. Por eso, tengo que odiarlos siempre”. Te hará reír y llorar, descubre a 'Miss impossible'.

Nota: 8,5.

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