Crítica: '7 años' (2016), de Roger Gual


Netflix nos está trayendo pequeñas sorpresas desde hace varios meses. Stranger Things, The Get Down, Luke Cage, Narcos, etc, todas ellas series que están pisando fuerte entre la comunidad seriéfila. Sin embargo, no teníamos ni idea de que también había un hueco para el cine, y más aún para el cine español. El pasado 28 de Octubre, Netflix estrenó ‘7 años’, la primera película española de la plataforma que fue lanzada a nivel mundial. Protagonizada por Paco León, Juana Acosta, Manuel Morón, Juan Pablo Raba y Alex Brendemühl, el film nos trae un tema demasiado “popular” en nuestro país: corrupción.


Con una inspiración clara en películas como ’12 hombres sin piedad’ o ‘El método’, el largometraje nos muestra el enfrentamiento entre cuatro protagonistas que se someten a una dura tesitura: decidir quién de ellos pasará 7 años en la cárcel tras haber desviado fondos a Suiza. Dispuestos a que no sean todos los que tengan que cumplir la pena, de manera que la empresa pueda sobrevivir, esta terrible cuestión los llevará a sacar lo peor de ellos mismos, poniéndose contra la espada y la pared, llevándolos al extremo, al puro instinto de supervivencia e irracional. Incapaces de decidir, contratarán a un mediador que les ayuda a alcanzar un acuerdo.

Cada uno expondrá sus razones para no ir a la cárcel: qué dejan fuera, cuál es la importancia de su papel en la empresa y si podrían ser capaces de superar su estancia entre rejas. El juicio objetivo será la respuesta para ellos, pero no se podrá evitar que se saquen los trapos sucios ocultos durante tantos años de amistad y trabajo juntos. Si hay que destacar un papel, sin duda, es el interpretado por Paco León, que deslumbra desde un primer momento, donde podemos conocer a un personaje completamente distinto de los anteriormente interpretados por el actor. Su personaje será el que más capture la atención del espectador, haciéndonos cómplice de su juego.

Ambientada en un único escenario, la película bien podría ser representada en el teatro. Grabada en un único escenario, no harán falta más que unos metros para conocer todo el background que rodea la historia y sus personajes. Poniendo el conflicto como principal tema, la película deja atrás todo tipo de contexto más allá del principal, centrándose en la trama única. 

Correctamente construida, los giros argumentales marcados por propias palabras del mediador o pensamientos irracionales expuestos por los personajes, serán imprescindibles para tomar una decisión final. Un final que no dejará a nadie indiferente. 

Este thriller nos trae preguntas éticas más allá de la propia cuestión principal que se pone sobre la mesa. La cuestión no es que se haya cometido un delito, sino elegir un culpable. Durante el film, el espectador se posicionará a favor y en contra de los integrantes, siguiendo la trama hasta un final abrupto. Original y muy bien montada, esta película se ha presentado como una auténtica revolución en las apuestas de Netflix que, sin duda, entretendrá a sus usuario. 

Nota: 8

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