Camino a los Oscars 2017: Normas, campañas, todo lo que hay que hacer para ganar un Oscar


Probablemente la gran mayoría de actores, directores o cualquier persona que se dedique a trabajar para el séptimo arte ha soñado con ganar un Oscar. Así como una pequeña Kate Winslet de ocho años se paraba frente al espejo de su baño sosteniendo una botella de champú (emulando la estatuilla) y recitando un discurso perfectamente estudiado son muchos los que alguna vez han estado en una situación similar. La realidad es más cruda. Muchos han conseguido hacer realidad su sueño, incluso en más de una ocasión, otros se conforman con una o varias nominaciones, otros parecen estar destinados a ser sextos nominados. Claramente si hay algo que tienen todos en común más allá de ese sueño, son sus ganas de conseguirlo. ¿Hay una fórmula para ganar el Oscar? Estrictamente no. Pero no hay duda que ciertos artilugios ayudan o surten influencia en lo que conocemos como "la carrera al Oscar".

¿CUÁLES SON LAS NORMAS QUE IMPONE LA ACADEMIA?

Vamos por lo básico. Para que una película pueda ser elegible entre los académicos hay normas, algunas varían de acuerdo a la categoría pero hay otras más generalizadas.
Las películas deben de tener una duración mínima de 40 minutos para poder ser consideradas largometrajes.

La película debe ser estrenada en el condado de Los Angeles entre el 01 de enero y el 31 de diciembre del año anterior de la ceremonia. Es por ello que, por ejemplo, en la próxima ceremonia (que se llevará a cabo en Febrero 2017) se premiarán películas de 2016. Un caso elocuente es el de En Tierra Hostil, la película se estrenó en Estados Unidos en 2008 pero fue hasta 2009 cuando se estrenó en los cines de Los Angeles y finalmente compitió en los premios Oscar de 2010.

Este año películas como Vivir de Noche, Hidden Figures y Un Monstruo viene a Verme tendrán pases limitados en diciembre para entrar en competencia, luego se podrá ver en más salas a partir de enero, de ese modo podrán competir en los Oscar.

En el caso de las películas extranjeras no es obligatorio que se exhiba en Estados Unidos a menos que una distribuidora adquiera sus derechos. Sin embargo la cinta deberá exhibirse en el país que representa entre 01 de enero y 31 de diciembre del año anterior a la ceremonia.


¿QUÉ HACER PARA GANAR UN OSCAR?

Seguir las normas impuestas por la Academia debería ser suficiente pero la verdad es que no. Ese fenómeno que hoy se conoce como "la carrera" cada vez tiene mayor influencia, más de la que creemos.

Primero, cuando una distribuidora cree tener entre manos una película oscar friendly suele reservar su estreno para los tres últimos meses del año primordialmente por dos motivos: no agotar la película (y llegar sin vida hasta diciembre) y evitar que otras películas cuyo estreno esté más cerca de la temporada de premios le arrebate el reflector. Un caso reciente es el de Carol, la película enamoró al público cuando se estrenó en Cannes... en mayo, se habló tanto de ella durante meses que cuando se estrenó daba la sensación de que todo el mundo la había visto. No consiguió ser nominada en las categorías más importantes. Algo similar sucedió con Steve Jobs, la campaña la hicieron en septiembre, dos meses después cuando se abrieron las votaciones, nadie se acordaba de ella.

Los festivales son aliados. Sundance se lleva a cabo en enero pero allí cuando una película gusta mucho y tiene madera de premios es adquirida por alguna distribuidora que la engaveta unos ocho meses hasta que se pueda ver en algún otro festival. No es casualidad que festivales como Venecia, Telluride, Toronto, Nueva York o AFI FEST que se llevan a cabo entre septiembre y noviembre proyecten una gran cantidad de películas que terminan llegando a los Oscar a diferencia de Berlín o Cannes que se celebran en febrero y mayo respectivamente.

Por otra parte la Academia en sus más de 80 años de historia pocas veces se ha aventurado a premiar (en categorías principales) películas que no sean o dramas adultos o comedias de humor negro. Terror, comedias netas, suspenso, acción y ciencia ficción representan un número diminuto entre las películas premiadas o nominadas. Son precisamente las cintas de acción y ciencia ficción las que deben conformarse con premios en el apartado técnico como si eso fuese lo máximo a lo que pueden aspirar. Es por eso que muchos optan a por lo seguro, algún drama bélico o biopic.

Si eres actor todo es más específico. Personajes reales, personajes que sufran mucho, personajes con alguna incapacidad física o motora, personajes víctimas de causas injustas, personajes con traumas o enormes cargas emocionales o simplemente un personaje que reúna todo. Desde luego una buena interpretación es esencial pero si tu personaje engloba todas las características previas mejor. Hay personajes que se desligan de todas estas características pero una vez más (tal como ocurre con los géneros de las películas) la balanza no se inclina a su favor.  El actor acabado en busca de resurrección de Michael Keaton en Birdman era una de las interpretaciones del año pero no tenía nada que buscar frente al Stephen Hawking de Eddie Redmayne.

Otro detalle a cuidar es que la película sea buena o al menos guste en un consenso general. En los últimos años probablemente Robert Duvall sea el único actor nominado al Oscar gracias a una película con críticas negativas (El Juez).

La película en cuestión no debe ser demasiado sórdida u oscura, normalmente los mas perjudicados son sus actores. Michael Fassbender por Shame quedó fuera del quinteto de actores nominados a pesar de haber estado nominado a todos los premios previos. Nightcrawler consiguió una nominación a Mejor Guión Original pero su principal basa, Jake Gyllenhaal no lo logró. Emily Blunt estaba estupenda en Sicario y aunque la película logró tres nominaciones ninguna fue para su protagonista.

La campaña es completamente clave de cara a los premios. Si una distribuidora no vende promueve su película bien corre el riesgo de que otra lo haga mejor y le coma la tostada.
Pero...

¿EN QUÉ CONSISTE LAS CAMPAÑAS DE PROMOCIÓN?

Una vez que las distribuidoras saben con certeza que tienen entre sus manos un material bastante oscarizable, tienen que hacerle publicidad. Así como tratan de convencer al público para que vayan al cine a ver la película también tienen que convencer a los miembros de la Academia por qué deberían votarle.

Para ello las distribuidoras contratan consultores, estos son los encargados de gestionar toda la campaña mediatica, centrando la publicidad en un concepto. Ese concepto es el por qué esta película es importante, por qué esta película es buena, por qué deberían votarle. Tal como indicó Steve Pond de The Wrap, el año pasado la campaña de Spotlight se centró en "una película que nos inspiró a abrir los ojos". Los personajes reales en los que se basa la película (víctimas y periodistas) asistían a pases privados, ruedas de prensa para recordarnos cuan importante es la historia que nos cuentan. Funcionó.

Después de establecer el tema, hay que difundirlo y eso es gracias a los pases privados donde alquilan cines e invitan a los académicos a ver la película. O si los académicos no pueden ir (ya que es diciembre y algunos están de vacaciones) o viven fuera de Estados Unidos, le hacen llegar un screener (copia) de la película. Por supuesto está la publicidad convencional, diarios, revistas, blogs donde promocionan la película, sus apartados a votar y la típica frase For Your Consideration. Se dice que la cantidad de dinero que invierten las distribuidoras en dichas campañas es brutal, desde el sueldo de los consultores, la publicidad, pases, fiestas, puede superar hasta los 30 millones de dólares.

¿LOS ACTORES TAMBIÉN HACEN CAMPAÑA?

Desde luego, más que cualquier otro ser vivo. Todo depende del actor y/o de su presupuesto. El año pasado Rooney Mara más allá de festivales y entregas de premio no se prestó para más. Ni promovió su nominación ni mucho menos la estatuilla. Caso muy contrario el de su colega Alicia Vikander que desde septiembre no paró de hacer campaña. Festivales, alfombras rojas, eventos especiales, ruedas de prensa, entrevistas, sesiones fotográficas. La sueca se dejó ver en todos lados. Ya sabemos quien se llevó el Oscar.

Sin embargo hay casos más obvios que el de Alicia, aquellos que recurren a medidas más drásticas. Si van a hacer recorrido de alfombras rojas pues mejor que sea haciendo reír al público para generar más noticia como Jennifer Lawrence o Benedict Cumberbatch y en el proceso puedan ver cuan simpáticos son y cuanto merecen el Oscar. Merecido también es clave, irradiar una imagen de felicidad y vida perfecta les ha funcionado a más de uno. Anne Hathaway y Eddie Redmayne se casaron en plena temporada de premios, justo antes de que comenzaran las votaciones. Natalie Portman, recibió su Oscar mientras esperaba su primer bebé. Este año Portman es una de las favoritas a ganar la estatuilla dorada por su trabajo en Jackie y ya ha anunciado su segundo embarazo. Esto no quiere decir que los actores sean tan despiadados como para usar a sus parejas o hijo de artilugios pero no hay que negar que la estrategia "solo me falta un Oscar para ser completamente feliz" surte efecto. Incluso hay actores que contratan a un consultor para desarrollar su campaña a modo personal como Eddie Murphy este año con Mr. Church, su único error fue comenzar antes de que se estrenase la película que terminó siendo un desastre. Melissa Leo, por su parte, decidió dirigir su propia campaña, pagar su propia publicidad y después de todo le funcionó.

Ganar un Oscar requiere talento y dedicación, por supuesto, pero también sacrificios y un gran presupuesto. Ojalá más casos como el de Mark Rylance, un señor de la actuación que desistió de cualquier artimaña, pasó toda la temporada de premios trabajando en Broadway y aun así ganó. El talento sobre todo lo demás. Mientras tanto, la Academia mira para otro lado y se limita a votar, desde luego su único trabajo.

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