Review The Walking Dead 7x01- "El día llegará cuando tú no estés" ¡Impactante comienzo de Temporada!



¡Hola amigos de los zombies! Uno de los comienzos de temporada más esperados para muchos de los fans seriéfilos ha llegado y con él, una auténtica marea de sufrimiento y lágrimas en un capítulo que quedará para la historia de la serie y que no olvidaremos jamás. El más duro, el más sufrido, el más doloroso. Y es que ya lo sabemos, The Walking Dead es especialista en jugar con nuestras mentes y con sus personajes, y esta vez no ha sido para menos, en un alarde de escenas demasiado explícitas para algunos con despedidas muy amargas. Para regodearnos aún más en esta triste locura, ¡sígueme! 


(A partir de aquí, SPOILERS)



Un día después de haber visto el inicio de temporada más duro de The Walking Dead, aún sigo con los sentimientos a flor de piel, y es que a pesar de que gracias a nuestras maravillosas redes sociales, yo sabía la muerte de Glenn (Steven Yeun) de antemano, el capítulo va más allá y no sólo desgarra a todos sus personajes en sus largos y tensos 45 minutos, si no que rompe también al espectador. El episodio comienza con un Rick (Andrew Lincoln) en estado de shock tras la supuesta única muerte de uno de sus compañeros y familia que nosotros seguimos sin descubrir en este punto, un Rick que mantiene su posición de macho alfa amenazando de muerte al tío que aún sujeta su maza ensangrentada, y esto obviamente, debe arreglarse. En un duro viaje emocional, somos testigos de cómo la voluntad y el liderazgo de Rick va mermándose por momentos, Negan (Jeffrey Dean Morgan) lo humilla, lo arrastra por el suelo, le deja saborear la muerte por unos segundos y le hace experimentar la autocompasión y el dolor de la pérdida. Nuestra perdida, la de todos. 


Y sí, el misterio no tarda en resolverse, porque pasados unos minutos de angustia con un Rick destrozado, somos meros espectadores de sus crudos recuerdos, esos en los que Abraham (Michael Cudlitz) muere a manos de Lucille, pérdida por muchos esperada y que seguro que decepcionó a una gran parte del público por quizás, haber estado sobrevalorada durante todo este tiempo. He de decir que, pese a no ser de mis favoritos, es cierto que su muerte queda bastante ensombrecida con la que posteriormente nos dejó helados a todos, puede que no sea un final tan justo y protagónico para este personaje, aunque de lo que estoy segura es que se marchó muy fiel a sí mismo, “cómeme los huevos”, di que sí, ya que vas a morir, di lo que te dé la gana, ¡faltaría más! Abraham abandona la historia dejando a dos mujeres devastadas, y sólo era el comienzo. 




Pero el momento clave, el que marcó un antes y un después tanto en el capítulo como en la historia de la serie, es el que todos ya sabemos, la fatídica muerte de Glenn. Y es que si ya muchos no se esperaban esta pérdida, los que sí la veíamos venir también nos quedamos sin palabras. El primer punto polémico y que ha dado mucho de qué hablar es la culpabilidad o no de Daryl (Norman Reedus) en todo este espeluznante asunto. Estaban avisados, sí. El tío parecía que iba en serio, también. Muchos culpan a nuestro experto en ballestas de la muerte de Glenn, y teóricamente, nadie puede dudar que gracias a su arrebato de ira, el coreano se ha ido a la tumba. Desde mi punto de vista creo que es una lectura impulsiva y cargada de sentimentalismo, uno de los puntos fuertes de esta serie precisamente es el desarrollo tan brutal y natural de los personajes, el cómo se enfrentan a lo que tienen delante y cómo lo van superando. ¿Realmente alguien pensaba que Daryl se quedaría agachando la cabeza? Durante la muerte de Abraham, sólo podía pensar que si alguien iba a encararse a Negan, sería él. Es un acto lógico a su naturaleza, visceral y protector como siempre hemos sabido que es él y por lo que siempre ha sido uno de los más queridos. ¿Se le puede culpar de algo así? No lo sé, yo por mi parte no lo haré, pero sé que él tendrá que cargar con ese peso lo que queda de temporada y seguramente, el resto de la serie. Será interesante ver cómo Daryl lidia con esta penitencia ahora que su estado emocional era más estable.




La otra cara polémica de la moneda y quizás, la que más controversia ha generado, es la explícita muerte de Glenn y si era necesario exponer de esa manera tan cruda el final de este personaje. Partiendo de la base de que The Walking Dead nunca ha tenido miramientos en mostrar sangre, tripas y desenlaces desagradables, creo que en este caso, no iban a ir en contra de ese principio. Sí, es una de las muertes más espantosas de toda la serie, pero no sólo por el gore y lo explícito de la escena, si no por quién era. Hemos visto secuencias muy espeluznantes a lo largo de estas seis temporadas, pero muy pocas veces hemos asistido a la muerte de un personaje tan querido, por mi parte, nunca había sufrido tanto viendo esta serie, han matado a uno de los originales, a un personaje muy apreciado por el fandom, y es lo que realmente ha herido más la sensibilidad de todos. Creo que sí era necesario mostrar esa crudeza, porque así es esta serie amigos, nos guste o no. Yo lo pasé mal como la que más y aun así, no cambiaría un mm de metraje (o quizás sí, y dejaría vivo a mi Glenn). Por último, como muchos sabréis, destacar el guiño que los creadores han querido hacer a la obra de Robert Kirkman, mostrando las mismas lesiones que Glenn sufre en ella. 






Definitivamente, las teorías que descartaban a Glenn como uno de los caídos basándose en su falsa muerte al comienzo de la sexta temporada, se han visto reveladas como fallidas, y al final, me queda la sensación de que no era más que un aviso para que apreciáramos más al personaje, un toque de atención para hacernos saber que sus días estaban contados y que debíamos disfrutar todo lo posible de él. Y ya lo dije una vez, cuando Glenn miraba las fotos de todas esas personas con la cabeza reventada, las alarmas se encendieron en mi cabeza como un mal presagio. Destacar la interpretación de Lauren Cohan durante todo el episodio, Maggie y Glenn siempre han sido la pareja de la serie, dándolo todo el uno por el otro, ahora esperaban un hijo y tenía esperanzas de que se mantuvieran juntos pasara lo que pasara, ¡ingenua de mí! Para colmo y más regodeo en el drama, nos obsequian con una fabulosa escena del “cómo podría haber sido”, con todos nuestros protagonistas cual familia feliz en un día campestre. Lo tengo que reconocer, lloré como una magdalena al verla, pero quizás es lo único que me ha sobrado en el capítulo, ¿era necesario rascar más la herida? “Maggie, te encontraré”, me imagino un cielo donde Glenn pueda tener comidas familiares con su hijo en brazos (tristeza máxima escribiendo esto). 


Y por si acaso todo esto no fuera suficiente, Negan sigue rizando el tirabuzón durante lo que queda de episodio, que yo vi bajo la capa de lágrimas que ya no podían parar de salir, así soy yo, una drama queen. Y es que otro punto álgido en la historia es la casi amputación, una vez más, de Carl (Chandler Riggs) a manos de su padre, a su vez coaccionado por Negan, aka su jefe a partir de ahora. Quizás era evidente que el niño/no tan niño no iba a perder su brazo, quizás para los amantes del cómic el miedo era que fuera el de Rick, pero apartando lo predecible de la situación, a mí casi me da un ataque al corazón. Es otra de las escenas duras del capítulo, donde vemos a un Rick, que recordemos llevaba unas temporadas muy subidito en su podio de líder, destrozado y humillado a unos niveles que no habían escrito hasta ahora, llevado al límite de querer cortar el brazo de su hijo para salvarlos a todos. Finalmente no ocurre, pero en este punto ya sabemos lo rotos que están todos los personajes y lo mal que se presenta la temporada para ellos. Yo no puedo más que adorar a mi Carl por mantenerse firme y alentar a su padre a que le cortara el brazo, hay que tenerlos bien puestos y más, faltándote ya un ojo, ¡pobrecito mío! El abrazo de él y Maggie me pareció doloroso y tierno a la vez, y no pude evitar acordarme que cuando Lori murió, ella estuvo ahí para ese inocente niño que acababa de perder a su madre. Y si alguien tenía dudas de Andrew Lincoln y su actuación en esta serie, ha callado muchas bocas con su interpretación, sin palabras. 





Otra de las cuestiones y problemáticas de lo que se plantea en esta temporada, es la nueva separación del grupo. A Daryl no sabemos dónde se lo llevan, pero sí nos ha quedado claro que si osan desafiar a Negan de nuevo, la próxima cabeza en explotar es la suya, así que… ¡ojito! Maggie y Sasha (Sonequa Martin-Green) por su parte, se dirigen solas a buscar ayuda por el todavía embarazado de la primera y los demás regresarán a Alexandria. Todo muy en el aire, iremos viendo. El plano del grupo sentado junto a los ya cadáveres de Glenn y Abraham es como poco, desgarrador. Mencionar una vez más la música instrumental que sonaba en algunos momentos del episodio, ayuda a que los pelos se pongan de punta y te dé aún más tristeza y pena toda la situación. 

En definitiva, un comienzo duro y fuerte el de esta séptima temporada de The Walking Dead, que no ha pasado desapercibido para nadie, que dará que hablar durante bastante tiempo y que nos ha dejado a todos fríos y con muy mal sabor de boca. Aun así, la seguiremos viendo, porque ya sabéis, aún queda mucho Negan por delante y tenemos que ver su caída.  


¡Hasta la semana que viene!




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