Piloto: Quarry



Pocos recibimientos han sido tan amargos y hostiles, como el que sufrieron los soldados que venían de cumplir su servicio en Vietnam. Las atrocidades de la guerra vistas por primera vez en televisión, crearon una fuerte corriente antibelicista, que acarreó el rechazo de la sociedad hacia los veteranos que regresaban a casa.

Este es el clima que se encuentran Mac y Arthur, al regresar a su Memphis natal en 1972. Pasan las semanas y todo lo que reciben son amables negativas en las entrevistas de trabajo y el recelo de sus familiares y conocidos.

Desde ese primer momento, vemos como salen a flote los traumas de Mac y se va volviendo cada vez más huraño, ahogando sus problemas en alcohol. Tampoco será su relación con su esposa, Joni, motivo de grandes alegrías. Pero toda esta situación empeorara, cuando nuestro protagonista reciba la visita de un misterioso hombre, que le ofrecerá treinta mil dólares a cambio de sus servicios.

Este es el punto de partida de Quarry, la nueva serie de Cinemax, con la que pretende llenar el hueco dejado por Banshee. Para ello, la cadena ha vuelto a contar con Greg Yaitanes (Banshee) en la dirección y ha apostado por uno de esos rostros que empieza a resultarnos familiar (y no sólo por su parecido con Tom Hardy), como es  el de Logan Marshall-Green (The Invitation), al que secundan actores como Damon Herriman (Justified), Peter Mullan (Olive Kitteridge) y, una prácticamente desconocida, Jodi Balfour.

La sensación que deja este primer capítulo es la de estar ante una de esas series angustiosas y de atmosfera plomiza, donde sabemos de antemano que vamos a acompañar a sus personajes en un largo y tortuoso camino hacia un terrible final. Un camino en el que no se atisba ni un momento de reposo, algo que a la larga puede lastrar a la serie, ya que por no saber gestionar todo ese dramatismo, puede acabar agotando al espectador. Si consigue aligerar la marcha cuando sea necesario, Quarry puede ser una de las series más interesantes de esta nueva temporada.


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