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Review Penny Dreadful 3X06- "No Beast So Fierce"

¡Hola amigos de lo paranormal! Una semana más os traigo el análisis de otro capítulo de la be...



¡Hola amigos de lo paranormal! Una semana más os traigo el análisis de otro capítulo de la bella y tenebrosa Penny Dreadful, que sigue manteniendo a sus protagonistas separados, o al menos, los que formaban la alianza en las dos temporadas anteriores. Episodio dedicado sobre todo a las mujeres de la serie, fuertes y autosuficientes, con sus inquietudes, miedos y metas. Que la ficción está llegando a su coda final es palpable, entrando más en materia y desarrollando tramas que seguro, serán clave de cara a la season finale. Sin más preámbulo, ¡seguidme en esta aventura! 



(A partir de aquí, SPOILERS)




Esta vez comenzaremos el análisis centrándonos en Dorian (Reeve Carney) y Lily (Billie Piper), que mantienen su propósito como pareja del mal, aunque ya sabemos quién lleva los pantalones en la relación (sí, no es una frase muy correcta dadas las circunstancias). Como profesora del arte de asesinar hombres, Lily no tiene precio, al igual que como oradora, con unos discursos no carentes de razón, aunque quizás le fallen los métodos ¿no? La cuestión es que ya empezamos a ver cómo Dorian se siente un juguete dentro de esta asociación y quizás ya no se lo esté pasando tan bien (con lo que le gusta a éste el jolgorio y la farándula). Él quiere jugar a ser inmortales, crear su propio mundo y sus propias reglas, pero ella arrastra la injusticia, la humillación y el dolor de su otra vida, todo ello reflejado en esas mujeres a las que intenta ayudar en una causa real y palpable y también, llena de venganza y rencor, algo que Dorian puede entender pero no interiorizar a ese nivel porque no lo ha vivido en sus propias carnes masculinas. Problemas en el paraíso amigos, y es que es curioso que contra lo que lucha Lily es justo lo que ella y sus aliadas están haciendo con Dorian y los demás hombres, ¿es ésta la mejor manera de hacerte oír y cambiar las cosas?





Al hilo de todo esto, nuestro querido Víctor (Harry Treadaway) consigue fabricar una pócima para tumbar “no-muertos” y así poder secuestrar a Lily, todo muy poco intrusivo y dominante por su parte. La hora de la verdad había llegado y tal como llegó, se esfumó, porque Frankie fracasa estrepitosamente con su plan (seamos sinceros, la idea era bastante cutre, por decirlo suavemente). Las amigas de Lily consiguen capturarlo (no era difícil) y siguiendo la línea radical de su doctrina, pretenden matarlo “por ser hombre”, sin más. Lily defiende quién es a pesar de la ira que la consume, esa rabia a la que no quiere renunciar, que la define y la empuja hacia su causa. Y Víctor sigue sin darse cuenta de que su idílico amor era una farsa, ¡espabila! (o acabarás muerto, segundo aviso). 





Siguiendo el camino del drama, llegamos a John Clare (Rory Kinnear), que regresa en forma de “La Criatura” de nuevo para volverme a emocionar con su reencuentro paterno filial, su hijo, al borde de la muerte, cree que la voz de su padre proviene de otro mundo en el que se ha convertido en un ángel que ha venido a por él por fin. Nada más lejos de la realidad, porque al abrir los ojos se encuentra la que es ahora la carcasa del que un día conoció como padre, y ya sabéis el resto. John una vez más acaba solo, llorando y rechazado… y yo siempre me pregunto hasta qué punto nos condiciona lo exterior, y no lo juzgo, yo habría gritado igual o más, pero aun así, sigue dando mucha congoja verlo. ¿Cuál será el destino de este personaje? ¿Errante y solitario? ¿Monstruoso y vengativo? 


Y pasemos a uno de los gruesos del capítulo, Vanessa (Eva Green). Corriendo un tupido velo respecto al secretario come moscas alimentándose de un humano pinchado cual kebab, tenemos que decir que el señor Drácula se mantiene enterado de todos los movimientos de su amada gracias a este fiel sirviente. Por su parte, la señorita Ives se topa con Catriona (recomendada como buena compañera de fechorías por mr. Lyle), y ¡menuda presentación de del personaje! Me ha encantado, lo tengo que decir. Mujer fuerte, peculiar y algo antisistema, cosa que me recuerda que hay formas de luchar contra el sometimiento masculino sin llegar a la matanza, ¿verdad Lily? Nuevo personaje, feminista en sí misma, que puede dar mucho juego, por lo pronto, la química con Vanessa es interesante y hay cierto magnetismo entre ambas, tanto, que Vane “nunca” parpada (lo dice ella, no yo) y mejor para nosotros, así podemos embobarnos con sus ojos azules en todos los primeros planos que le sacan (que no son pocos). Total, Catriona nos hace un breve resumen de quién es Drácula, que para ser prácticos podríamos abreviarlo en seductor, corrompedor de almas y camaleón (el kit completo para ser un villano). La sorpresa (para mí) viene cuando Vanessa le suelta tan campante que quiere cazar a este ser en la actualidad y su nueva amiga actúa como si le hubiera hablado del tiempo, con este percal, está claro que puede llegar a ser la socia perfecta, la unión de dos mujeres fuertes contra el depredador, ¿el problema? ¡Vanessa está sola! (¿Qué tipo de sacrilegio es éste?). Echa de menos a sus amigos (lo de Víctor no tiene nombre, estando en la misma ciudad, ¿cuesta mucho llamar a la puerta de vez en cuando? ¡Ah, sí! Es que estamos ocupados intentando secuestrar ex novias no-muertas) y teniendo al enemigo en casa, los necesita más que nunca. Decide buscar consuelo con su psiquiatra, la Dr. Seward (Patti Lupone), que parece haber dejado el agnosticismo cuando se trate de Vanessa. Y justo le da el consejo que no debería seguir; correr en brazos de Drácula, aka director del museo apuesto y caballeroso.





¿Qué hace Vanessa? Obviamente, ir en busca de su prometedor pretendiente para contarle toda la verdad (bueno, no toda) y ser honesta con él, ¿la podemos culpar? ¿Qué posibilidades hay de que tu nuevo novio sea una criatura del mal? Bueno, siendo Vanessa, el porcentaje aumenta. Al hombrecillo hay que reconocerle que sabe convencer, te saca unos cuantos animales disecados mientras te relata historias de soledad y tristeza y te tiene en el bote. Es una pena que Vanessa se aferre tanto al sentimiento de abandono que tiene por Ethan y la haga entregarse más aún a este nuevo amor con ese afán de buscar el cariño que siempre le ha faltado. Inevitablemente ceden a la pasión, con esa ferocidad y emoción que Vane tiene por dentro y que esta vez la exterioriza en el hecho carnal (decir que me imagina a mr. Sweet dando más la talla en el acto del besuqueo). ¡Qué impotencia daba todo esto!








Y en último lugar pero no por ello menos importante, tenemos a Ethan (Josh Hartnett), el cual, terminó el capítulo anterior en una situación algo complicada con su padre. Finalmente son salvados por la campana porque la policía llega para arrestarlos a todos, ahí es nada, y ya hay que tenerlos bien puestos para entrar en una casa llena de gente armada para decirles a todos que irán al calabozo siendo tan solo dos personitas insignificantes en ese momento. De la mano del anfitrión mr. Talbot, asistimos a una cena tensa donde las haya; este señor atacando a su hijo de nuevo, Malcolm (Timothy Dalton) intentando defenderlo y dando lecciones de vida, el inspector insinuándole por aquí y por allá que sabe lo de sus colmillos y Hecate insistiendo en matarlos a todos. Pobre Ethan, las orejas coloradas debía tener. Pregunta al aire, ¿alguna vez van a dejar de presionar a este hombre? Los juicios morales minuto sí, minuto también, son extenuantes hasta para mí, que sólo tengo que ver y escuchar. Y, ¿qué me decís del “Padre no-nuestro” que se saca de la manga? Resultará que el lado oscuro te da sentido del humor. Como guinda del pastel, un tiro en la cabeza a uno de tus comensales y a seguir degustando el chuletón. Pero a partir de aquí la cosa se torna movidita, en un festival de disparos, la gente empieza a morir, incluida Hecate (una criatura del mal un poco venida a menos ¿no?) y el inspector a manos y balas de Ethan (ir de sobrado con esta gente es lo que tiene).




Como último acto, llegamos a la final battle: Malcolm, Ethan y papá Apache (sí, está vivo y coleando) contra papá Talbot y sus secuaces, y a priori, no es muy justa (en términos numéricos, al menos). Tras una lluvia de tiros y gente muerta, alcanzamos la decisión definitiva, una vez más, ¿matar o no matar a tu propio padre? Creo que era un hecho clave en el devenir de Ethan, para bien o para mal, y finalmente decide no hacerlo a pesar de que el cansino hombrecillo de Dios no estaba a gusto con seguir viviendo. Rematando la faena, es Malcolm quién pone fin a su sufrimiento y le quita la vida en un instante, y así es como logras que el fandom te aplauda, sí señor (o al menos yo, que estaba deseando que cerrara el pico). Creo que podemos decir al fin, que Ethan se ha decidido… ¿lo tenemos de vuelta?




Por mi parte, ¡nada más que añadir! Capítulo completito, sentando las bases de todo lo que nos espera, mujeres fuertes y complejas que marcarán el curso de la historia y hombres sufridores a los que les tocará asumir su papel llegado el momento. 

¡Hasta la próxima, cómplices del mal! 




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