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Review Peaky Blinders - Episodio 3 ¡Más emociones y conflictos personales!

¡Hola amigos de los gánsteres! Una semana más os traigo el análisis de una nueva entrega ...





¡Hola amigos de los gánsteres! Una semana más os traigo el análisis de una nueva entrega de nuestra querida Peaky Blinders, esa serie que llevábamos esperando tanto tiempo y que ya llega a su ecuador con este tercer capítulo de la temporada. En un tono más personal y calmado respecto a la tragedia del anterior, este episodio ha puesto las cartas emocionales sobre la mesa y nos ha contado más sobre el interior de los personajes. Esta vez, la fotografía me ha maravillado especialmente (con esos planos en exteriores) adornada con una banda sonora de diez. ¡Acompañadme a profundizar aún más en la familia Shelby!



(A partir de aquí, SPOILERS)



El comienzo, como ya apuntaba más arriba, despliega un trabajo de fotografía fabuloso, con un Tommy (Cillian Murphy) sentado a la orilla de una fogata y de fondo una nostálgica cover del icónico tema “Red Right Hand”. Porque sí, es oficial, Grace (Annabelle Wallis) ha muerto, y su ahora viudo marido se dedica a pasar el luto con escapadas nocturnas al bosque mientras los demás miembros de la familia llevan el negocio (bajo sus instrucciones, claro está). Tommy está cabreado, Tommy está dolido, Tommy se siente culpable. Ese puede ser el perfecto resumen con el que iniciamos el capítulo (y es lógico ¿no? Se acaba de morir el amor de su vida, pero tranquilos, por lo que se ve en el tráiler, se animará de aquí a uno o dos capítulos). Arthur (Paul Anderson) intenta darle consuelo, de verdad, esfuerzo no le falta, pero el pobre hombre no da para más, suficiente tiene con Dios, el cielo y el infierno. 





El tema familiar se vuelve interesante cuando vemos aparecer las rencillas que llevan cocinándose desde hace bastante tiempo y que en épocas difíciles suelen salir a la luz, ¡cómo no! John (Joe Cole) se queja de que tanto él como Arthur siempre tengan que hacer el trabajo sucio y que ahora la legalidad vaya por bandera, la cual, es liderada por Michael (Finn Cole), el recién llegado a la familia (y eso les duele, el ego existe). Sorprendentemente la muerte de Grace ha servido para algo (aparte de darme mucha pena a mí, qué le vamos a hacer) y es que parece que Tommy tiene cargo de conciencia y deja claro que el negocio con los rusos será el último asunto fuera de la ley que se llevará a cabo en la compañía, ¿qué precio tendrá que pagar por todo este embrollo? Aunque de momento, soñar es gratis, porque aquí tenemos problemas con todas las nacionalidades. Y sí, estoy hablando de los “espaguetis”, que por supuesto, no han salido bien parados y han tenido que huir por patas, hablando con propiedad. Pero todos sabemos que los cabos sueltos no son bien vistos en este mundillo, y el matrimonio líder de la mafia italiana, acomodado ya en la tercera edad, parte rumbo a américa más sanos que tú y que yo. ¿A quiénes les toca traer al viejito italiano y matar a la viejita italiana? ¡Bingo! Y esto ya es la gota que colma el vaso para Jonh y Arthur, ¡ella era su maestra de infancia! Por ahí sí que no pasan, Tommy. 




Mientras tanto, Polly (Helen McCrory), acomodada ya a su nueva faceta prestigiosa de vida, intenta mantener a la familia unida (al mismo tiempo, Tommy se larga de viaje con churumbel en mano, ironías del asunto), poniendo orden y controlando los “fuckings” (pero éstos son como los cigarros en esta serie, nunca se acaban). Y es que nuestra mujer coraje está hecha todo lujo y sofisticación desde que duerme en colchones de billetes, y sigue avanzando con su conquista, el pintor. Aunque viejas sombras nunca mueren, y la baja autoestima sale a relucir cuando éste le nombra a Tommy o menciona libros, pero inteligente él, lo acaba arreglando señalando lo solo que está, el bello rostro que ella tiene y las ganas incoercibles que siente de llevarla a la cama (no para dormir, por supuesto). Términos de partida con los que Polly ya se siente más cómoda. 




Si tu jefe sale de viaje y no está para observar, qué mejor idea que tomártelo como vía libre para hacer botellón campestre, eso pensaron Arthur y John, que se llevan a Michael a la fiesta para enseñarle (con cierto sarcasmo, podemos decir) la parte más “sucia” del negocio (parece que Arthur se ha saltado la dieta etílica por esta vez). Primera lección: cómo coger y apuntar un arma, el mejor plan cuando sudas alcohol por todos los poros de tu cuerpo. Y es que el lado oscuro siempre tienta y Michael ya no quiere ser un niño de mamá, veremos. En esta situación nos damos cuenta de que, ahora que el negocio está subiendo como la espuma, que ya no son una empresa pequeña de barrio, y que para sacarlo adelante dentro de la legalidad hay mucho trabajo de escritorio… Arthur y John deben y hacen para lo que han sido enseñados cuando los tiempos no cargaban tanto dinero, no podrían hacer el trabajo de Michael y son conscientes de ello, tanto, que están resentidos y una pizca a la defensiva con este temita (y yo mientras tanto me preguntaba, ¿dónde estaba la buena samaritana de Arthur cuando éste y John amenazaban a uno de los trabajadores reclutados y a sus hijos?). 




Pero volviendo a la escapada misteriosa de Tommy, todos nos preguntábamos a qué mujer necesitaba ver con tanta urgencia mientras nos conmovíamos con la conversación sobre la pérdida maternal que mantiene con Charlie, mucho antes de lo que hubiera esperado (y de que el pobre bebé pueda entender algo). Finalmente descubrimos que la afortunada cita de éste es una bruja (¿vidente?, ¿sanadora?, ¿curandera?, ¿maga?) que usa para deshacerse del (¿maldito?) zafiro que llevaba Grace durante su (¿conjugarada?) muerte. Y es que eso de dejar pasar el tiempo para curar heridas está sobrevalorado, más cuando tienes un negocio que mantener y a unos rusos con mala pinta pisándote los talones, y sin perder el tiempo, busca redimirse con esta mujer de las artes mágicas, echándole la culpa de todo a un collar encantado en lugar de asumir la propia. En verdad no me ha quedado del todo claro cuánta parte era teatro y cuánta ha calmado su alma (y más si la bruja está comprada). Aun así, todos sabemos que es un peso y un dolor que llevará consigo junto con las heridas de la guerra, crónicas e incurables. 





Y es que el asunto de Grace aún no estaba cerrado, Tommy quería a la “profe” de la infancia muerta (como lo está su mujer) pero John y Arthur desobedecen estas órdenes, el corazoncito está por encima del negocio (¿y de Grace?) en esta ocasión. ¡Cuidado! Los ánimos están subiditos. Y recordemos que todo esto empezó porque la ex de John estaba con “EL” italiano, ¿dónde está ahora la esa efusividad de éste en la vendetta por su cuñada? El caso es que al jefe italiano sí que lo llevan “face to face” con Tommy, que intenta el arte de la tortura, pero se queda en las palabras, así, Arthur aprovecha para darle descanso al “buen” hombre con un tiro en la cabeza, porque ahora es todo dignidad: asesinar a diestro y siniestro, sí, amenazar, también, arrancar orejas y rajar caras con las cuchillas, no problema… pero la tortura ya es otro nivel de juego. Porque sí, su buena samaritana por fin aparece en escena, y no para otra cosa que cortarle las alas nocturnas y decirle que ¡sorpresa! (y tanto)… ¡está embaraza! (¿Arthur padre? ¿Un hijo de Arthur? Será interesante ver la confrontación de genes entre la una y el otro). Aunque tengo que decir que la cara de ella (y su expresión) no me ha dado nada de confianza y su afán de que Arthur se quede a “trabajar” con ella por las noches, tampoco. Veremos qué esconde este personaje bajo toda esa capa de corderito que me lleva. 




Y finalmente, en los 5 minutos de desenlace, Tommy se reúne en una cena (para no probar bocado) con sus socios los rusos, que a la vez lo quieren muerto en un futuro próximo (qué majos ellos) mientras Tatiana (Gaite Jansen) intenta ligar con un Tommy que prefiere mirar al cura de en frente (al que le encanta la sopa), cosas del luto imagino (o puede ser por el hecho de que casi le echa encima un perro rabioso, nos quedará la duda). Y aquí se viene uno de los platos fuertes de este capítulo (nunca mejor dicho), y es que el susodicho hombre de Dios resulta ser el topo que ha filtrado información a los enemigos de la gente para la que supuestamente trabaja, y cómo no, Tommy se ofrece (y de gratis) a cortarle la cabeza muy gustosamente. Todo esto se lo confiere a Tatiana, que le pone ojitos (Tommy es mucho Tommy), la cual se permite el lujo de nombrar a la difunta Grace, y claro, se gana una cogida de cuello muy interesante. Mientras Tommy le cuenta que su esposa muerta está junto a él susurrándole cosas al oído, la chica no aparta la mirada de la boca de éste, aquí saltan chispas, y si no, ¡mirad el tráiler! (siempre os lo digo, llamadme pesada). Total, que cuando se líen (que lo harán), tendremos un trío muy espiritual. 




Nota pequeña más importante que la anterior y la anterior: no me vale que mencionéis a Alfie (Tom Hardy), ¡necesito que aparezca! Estáis tardando, tercer aviso. 




¡Hasta la semana que viene aliados de la mafia!




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