Crítica: 'Les doy un año' (2013), de Dan Mazer


De los productores de ‘Nothing Hill’, ‘Love Actually’ y ‘Cuatro bodas y un funeral’, llega ‘Cómo pretender hacer una comedia tronchante y quedarse en: 'Les doy un año’. ¿Una historia de amor?, ¿de desamor?, ¿cosas bonitas por todos lados?. Una mezcla de todo lo anterior y de nada a la vez. 


‘Les doy un año’ aparentaba ser una película diferente, sin finales felices y llena de divertidas escenas en las que se ve el proceso inverso al que nos tienen acostumbrados en el cine: desde que se enamoran hasta que inevitablemente rompen.

Nos encontramos con Nat (Rose Byrne) y Josh (Rafe Spall), una pareja que se encuentra en el letargo de esos primeros meses de relación donde todo parece ser fantástico y maravilloso. En un momento de amor desmedido deciden dar el gran paso hacia el “sí quiero” y ese, precisamente, será el punto de partida para todos los problemas que se les vendrán encima.


Dan Mazer, el director, intenta con esto romper los moldes de lo que hasta entonces conocíamos como película romántica, pero no contento sólo con esto intenta juntar, sin mucho éxito, a Anna Faris (la simpática conejita del campus) y Simon Baker (el apuesto mentalista). Sin hablar de que los personajes principales no terminan de cuajar juntos.

El que sí parece tener sus momentos brillantes es el actor secundario Stephen Merchant, que consigue por momentos que el espectador se desespere con sus comentarios inoportunos, que son los únicos graciosos de la película. 

En resumen, se trata de una película de la que se podría esperar mucho más tanto por su director como por el título que finalmente peca de lo mismo que casi todas las del mismo género: poca originalidad. Buenas intenciones que se quedan en un simple: me he precipitado pero todo el mundo comete errores y se merece un final feliz.

LO MEJOR: Los comentarios de Stephen Merchant

LO PEOR: El ritmo de la película

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