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Review Shameless 6x02 y 6x03

Qué bien ha vuelto los Gallagher, equilibrando perfectamente la balanza entre la comedia gamberr...


Qué bien ha vuelto los Gallagher, equilibrando perfectamente la balanza entre la comedia gamberra y el drama como llevan haciendo la friolera de 6 años ya. Y es que la serie consigue reinventarse. Aunque la 5ª no fue la mejor, esta temporada sí apunta maneras desde el principio. A partir de aquí spoilers.

Fiona ha vuelto a tomar las riendas de la familia, o al menos lo está intentando. Y es que la cosa parece que está descontrolándose muy rápido. Por un lado Debbie, a quien nadie puede convencer de que debe abortar. Ella está emocionada con la idea de tener un bebé con el que cree que es el amor de su vida. Una ilusión infantil y que pronto se desvanece.
Nunca deja de sorprender lo mucho que podemos cegarnos por el amor, hasta tal punto que aunque el chico en cuestión pase de ella olímpicamente, ella hace como si nada y culpa a otros. Está en una edad difícil, en ese momento en que crees que ya eres mayor y maduro y ya sabes de qué va esto de la vida.
Pero a Debbie le queda mucho por aprender, aunque aquí recibe una importante lección: no es tan fácil ser madre y tener la vida de una adolescente. Sin embargo sigue empeñada en ser madre. A mí que me lo expliquen.


Fiona está tratando por todos los medios convencer a su hermana y lo más alarmante es que solo Lip parece darle la razón. Ian está intratable y sí, puede que tenga razón y Debbie tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero intentar hacerle ver que es una decisión crucial no estaría mal. Sin embargo Ian parece guardar cierto resentimiento hacia Fiona. Y puedo entender lo duro que es llevar el peso de una enfermedad como la suya y tener a todo el mundo pendiente de tí, pero también podría intentar ver que la intención de su hermana es ayudar.

Carl sigue en modo gangster del barrio y no acepta más autoridad que la suya. Ha visto donde está el negocio y solo se preocupa por eso. Todo muy gracioso hasta que pase algo horrible y grave y siendo Shameless sabemos que puede ser en cualquier momento.
Así que ahí está Fiona, tratando de lidiar con su familia y con su nuevo puesto de trabajo, donde tiene el doble de responsabilidades y unos empleados que aún no la respetan como es debido.
Y también está su relación con Sean que parecía maravillosa hasta que él confiesa que ha vuelto a drogarse. Algo que choca a Fiona porque es evidente que aún no ha sido capaz de entender lo que conlleva la adicción y eso que ha vivido rodeada de ella. Que Sean no sea un borracho incurable como su padre, no significa que a veces no tenga recaidas y que, como él mismo dice, siempre será un adicto. Un riesgo y una carga que Fiona no está tan segura de querer asumir. Es entendible teniendo en cuenta la vida que ha tenido.
El problema es que Fiona al final siempre vuelve a caer, ella también tiene una adicción y es a los problemas, o a la gente problemática. Tenía un marido bastante perfecto y lo cambió en seguida por Sean. Y su historial sentimental es un desastre y cuando ha encontrado a hombres normales y buena gente, siempre ha acabado pasando de ellos.


Por eso quizás a veces Debbie tiene razón cuando le dice a su hermana que qué clase de lecciones de vida puede dar. Sobre todo cuando nos enteramos de que Fiona también está embarazada. Esto son palabras mayores. Si decide tenerlo hay varios frentes con los que lidiar. Primero como le explica a su hermana que para su bebé si hay sitio y dinero. Segundo, su relación con Sean es lo suficientemente fuerte?

Precisamente sobre ese dilema gira el tercer episodio, en el que vemos a Fiona enrocada en su idea de que Debbie abortar y ella también, Ni siquiera permite a Sean plantearse otra opción. Fiona se ha decidido a hacer las cosas bien, por eso acude a ver a su todavía marido, Gus, y tratar de dar un cierre a su corta y extraña relación. Él parece muy majo como siempre e incluso le dedica una canción llamada The F Word. Eso sí, con una letra donde la pone verde en dos segundos. Fiona se marcha dolida pero sabiendo que él en el fondo tiene razón, ya que no se puede negar que se ha portado muy mal con él. Esa humillación pública era innecesaria, eso sí.


El tema de Debbie sigue trayendo cola, ya que continua empeñada en tener el bebé y cada vez entiendo menos los motivos. Sabíamos que lo hizo a propósito porque creía que así estaría siempre con su novio, ahora sabe que eso no va a ser así y aún así está convencida de querer ser madre a toda costa, sin plantearse las consecuencias.
Otro que anda perdido es Ian, que trata de refugiarse en Lip y volver al pasado en el que los hermanos lo compartían todo y vivían la misma vida. Y claro, todo se derrumba cuando ve que Lip ya se ha hecho a la universidad y le gusta estar en ese ambiente tan distinto al del barrio, al de su familia. Pero la actitud de Ian sigue siendo preocupante. Ojalá llegue pronto el momento en que acepte su enfermedad y trate de vivir con ella como pueda. Solo así podrá avanzar. Lip tiene razón cuando le deja caer que si no está en la universidad teniendo una vida como la suya es porque no ha querido, no porque sea más tonto o no valga para ello.
Y es algo de lo que quizás se ha dado cuenta el pelirrojo ya que al salvarle la vida a una persona en un accidente de tráfico a lo mejor se da cuenta de que puede hacer algo útil con su vida. Esperemos que sea así, que dentro del clan Gallagher Ian siempre apuntó maneras para convertirse en alguien de provecho y tiene que darse cuenta de que su enfermedad no tiene por qué impedirle hacer su vida.



Uno de los puntazos del episodio sin duda es Kev y su sentimiento de culpa por el accidente de Yanis. Todo muy bestia, muy 'Shameless' pero la verdad que el vecino es insoportable.
La verdad que viendo el panorama, el único que parece tener cierta estabilidad es Lip, quien cada vez está mejor con su 'novia/amante' pero cada vez parece más claro que esa relación tiene una fecha de caducidad, no sé cuando, pero no tiene pinta de durar mucho.
Y Carl continua en plan mafias, con su inseparable nuevo amigo y tratando de conquistar a toda costa a su nuevo amor. Al final por insistente lo mismo lo consigue.
Por supuesto, quien no cambia, ni para bien, ni para mal es Frank, que sigue haciendo de las suyas e incomprensiblemente sigue teniendo algún hijo que le hace caso. En este caso Debbie, que parece que los desplantes y disgustos del pasado se le han borrado y se apoya en la 'sabiduría' de su padre para enfrentarse a Fiona. Por favor, que alguien despierte a esta niña ya.
Un detalle del episodio que pasa algo desapercibido pero que será importante: van a embargarles la casa. Otro problema más añadido a todos los que ya tienen.

No cabe duda de que esta temporada viene pisando fuerte, con unos Gallaghers que se están enfrentando a grandes cambios y que ahora están más separados de lo normal. Después de una quinta temporada algo más floja de lo habitual, da la sensación de que este año será memorable.



Me despido con la canción de Gus, que aunque ponga verde a nuestra querida Fiona, es muy pegadiza.


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