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Review The Good Wife 6x20: The deconstruction

Hace dos semanas The Good Wife nos dejó con un final de esos tremendos, nos metieron un parón de ...


Hace dos semanas The Good Wife nos dejó con un final de esos tremendos, nos metieron un parón de una semana de por medio y han vuelto con un capítulo que nos ha regalado grandes momentos y que ha cerrado ESA trama que sabíamos que debía acabar y esperábamos (al menos yo) que lo hiciera con fuegos artificiales y echando toda la carne en el asador. Pues bien, no ha sido así exactamente, pero tampoco ha ocurrido lo peor que podíamos esperar. A partir de aquí, spoilers.
Nos quedamos con una Alicia derrotada, hundida y vencida. Y como tal, es hora de reconocerlo y alejarse de todo antes de salir aún más escaldada. Por eso el capítulo empieza con la Florrick anunciando públicamente su retirada, aguantando las lágrimas y tragándose el orgullo. Ahora toca empezar de 0, volver al trabajo y a la vida normal que llevaba antes de la política. El problema es que el tiempo no se ha parado esperando que Alicia volviera y las cosas han seguido su flujo.
Al menos en el bufete, donde ya están más que acostumbrados a trabajar sin ella. Alicia se da cuenta de que ya no pinta nada, ni siquiera se lee su nombre en el cartel de la firma. Por eso acude muerta de miedo a reunirse con Diane, Cary y David Lee para ver si hay un huequito para ella. Por suerte puede respirar tranquila, porque todos la quieren de vuelta y además como socia. Aquí no ha pasado nada.
Todo muy bonito si estuviéramos hablando de verdaderos amigos, que se apoyan y se quieren, pero no, ya sabemos desde hace tiempo que son capaces de lanzarse puñales por la espalda sin tapujos. Lo vimos cuando Alicia y Cary abandonaron Lockhart & Gardner y más recientemente cuando salieron a la luz todos los emails de todos los trabajadores de Florrick Agos Lockhart, o como se llame ahora mismo el bufete, porque yo ya ni lo sé.


Precisamente por esta desconfianza latente, Alicia quiere asegurarse las espaldas, no vaya a ser que al final no sea readmitida en el bufete. Por eso empieza a mover hilos para llevarse a sus clientes en caso de que tenga que montárselo ella sola.
Mientras tanto, Diane y compañía también están recelosos y empiezan a notar movimientos muy extraños en Alicia, por tanto también comienzan a cubrirse las espaldas y a mover ellos ficha, para que ella no se lleve a sus clientes. Y así es como se arma el gran enredo. Lo mejor del episodio, sin duda. Es más que evidente que hay un grave problema de confianza pero es que ¿a quien quieren engañar? Se trata de un grupo de personas que se han traicionado mutuamente y se han vuelto a unir porque no les quedaba otro remedio, no porque de verdad quisieran. Y el resultado es este, un bufete que ya ha perdido su identidad. Ya ni siquiera sabemos cómo se llama realmente, esto es un auténtico lio, tantas separaciones, fusiones, separaciones otra vez y fusiones de nuevo pasan factura. A eso le añadimos que Alicia vuelve con el rabo entre las piernas y los humos bastante bajaditos, aunque al final todo este enredo se solucione tranquilamente y sin problemas, está claro que la lealtad que antes se profesaban casi todos, se ha perdido.
Por suerte, el enredo se deshace cuando Diane y Alicia hablan tranquilamente de todo, así que ya está, solucionado. Pero una vez más, las cosas no son tan fáciles.
La popularidad y buen nombre de Alicia están por los suelos, peor que nunca. Ha salido muy escaldada de todo el asunto de las elecciones y eso está teniendo sus consecuencias. El rancio de R.D, advierte a Diane que si Alicia vuelve, él se va. Es algo que no parece muy importante, la verdad, ya que el tío es bastante imbécil y no parece alguien crucial para el bufete, pero seguro que aporta beneficios. Y además, Diane se lo pasa teta presumiendo de demócrata entre un grupo de republicanos. También está el hecho de que a lo mejor R.D no será el único que se quiera alejar de Alicia, quien sabe. Quizás otros clientes se vayan marchando también por eso parece claro que Diane tendrá que sopesar seriamente si le conviene traer de vuelta a Alicia, o si al final le va a suponer pérdidas mayores.
Esta es quizás la temporada donde hemos visto a una Alicia en sus horas más bajas, cansada de todo, de luchar, de tantos líos laborales. Si todo fuera tan emocionante y bonito como en las películas, ¿verdad? Ojalá todo fueran siempre grandes heroicidades como la del Atticus Finch de Matar un ruiseñor, película que inspiró a muchas personas para convertirse en abogados. Sin duda una de las escenas más bonitas del capítulo, cuando vemos al gran Gregory Peck en un tramo de la película.


Alicia no es ni de lejos Atticus Finch, aunque hace tiempo tuvo sus momentos, cuando defendía con pasión a sus clientes en los juzgados, todo eso ha quedado atrás y ahora vemos a nuestra protagonista con un importante desgaste. Quizás esta temporada, que ya está llegando a su final, nos deje con una Alicia que decide darse un respiro, echar el freno y pensar hacia donde quiere ir.

Mientras la Florrick pasa por esta crisis laboral, las cosas también se tuercen mucho para Kalinda. Sabíamos que toda esta historia con Lemond Bishop iba a acabar pronto y pasara lo que pasara el final no podía ser feliz. Sin embargo sí que podría haber sido más emocionante y potente. Pero no, la gran Kalinda Sharma, que en su día fue uno de los pilares que hicieron grande a The Good Wife, se ha ido sin hacer ruido y sin los fuegos artificiales que esperábamos.
Es triste, porque de verdad creo que un personaje como el suyo merecía una despedida más potente. No me refiero a algo lacrimógeno y traumático tipo Anatomía de Grey, sino algo a la altura de lo que fue (porque ya no lo era tanto) la investigadora para la serie.
En este lío, por un lado está la susodicha, que decide dar el paso que no se atrevía a dar y cargar con todas las consecuencias. Consigue toda la información que hundirá a Lemond Bishop y todo su entramado y se lo entrega a Geneva Pine. Kalinda lo hace pringando al ojito derecho de Bishop y seguramente sabiendo que la van a pillar, así que el siguiente paso es salir por patas de Chicago y esconderse en el lugar más recóndito del mundo. Por eso se despide de forma discreta de todos. Queda claro en esa llamada a Diane, ese beso a Cary que sabe a despedida , incluso ese 'adios' a Grace. Sin embargo, no consigue tener un encuentro con Alicia.


El mal rollo entre Julianna Margulies y Archie Panjabi parece que queda evidente cuando los King no han sido capaces de regalarnos un momentito con ellas juntas, ni siquiera ese flashback de la fotografía tiene por qué haberse rodado con ellas a la vez. Una pena.
Por otro lado está Cary, que en su intento de ser el salvador de Kalinda no hace más que cagarla. Es muy bonito y tal, pero chico, qué formas de meter la pata tontamente y de insistir en algo que no cuaja. A ver si con la marcha de la investigadora Cary vuelve a su ser. Por mucho que nos pudiera gustar Kalinda, no se puede negar que ha tratado a Cary como el culo y fastidia un poco ver que él nunca lo va a reconocer.
La despedida de la investigadora es algo fría y sosa pero tiene algunos momentos álgidos, como ese en el que ella acude a casa de Alicia para despedirse y ella no está, pero ve esas fotos que ya tienen un tiempo, de aquella época en que ellas eran uña y carne y conversaban a base de chupitos en la barra del bar. Y ahí es cuando comprende que ya no va a poder saber nada de esa vida, ni siquiera en la distancia. Porque aunque Alicia y Kalinda han estado más que separadas, ninguna ha perdido detalle de la vida de la otra, algo es algo. Ahora no quedará nada. Si Kalinda quiere seguir con vida más vale que desaparezca del todo y de la vida de todos. Al menos aprovecha y le deja una nota a Alicia. El contenido de la misma no lo hemos visto en este episodio, suponemos que serán unas palabras de despedida y sabemos que nuestra protagonista la ha leído y segundos después ha comenzado a darse cuenta de la importancia de lo que ahí hay escrito.


Alicia ha perdido ya el único resquicio que le quedaba de su antiguo yo, esa mujer decidida y fuerte que creía en lo que hacía y que salió adelante después de un escándalo que la puso en el ojo del huracán, convirtiéndose en una abogada cada vez más poderosa. De eso ya no queda nada, ahora está agotada, sin tener claro hacia dónde quiere ir y ni siquiera tiene a las personas que fueron sus grandes apoyos esos años, no está Will y ya no está Kalinda.

Solo queda mencionar el caso de esta semana, que sirve de alivio cómico para tanto enredo y problemas. Esta vez se trata de una crítica a las penas mínimas, que dependiendo de una cifra u otra pueden recaer en personas que no se merecen un castigo tan severo. Momentazo el de la abuelita entrañable queriendo convencer a la señora pesada, que llevó el caso de Cary cuyo nombre no recuerdo, de que es una yonki empedernida.
En definitiva, un buen episodio, que nos da una de cal y otra de arena y cierra una trama que sabíamos que acabaría con la marcha del personaje de Kalinda de alguna forma u otra. Para mí habría sido exagerado, después de la muerte de Will, que Kalinda tuviera un final de ese estilo. En cierto modo me esperaba que lo suyo fuera una marcha así, silenciosa y para desaparecer de la faz de la tierra. Pero le ha faltado algo más de emoción, algo más trepidante. Quién sabe si tendremos más noticias de Kalinda, quizás se las arregle para dejar algún mensaje a alguien, o nos llegue información de algún tipo.


En cualquier caso decir que aunque su personaje haya perdido fuera y protagonismo con los años, echaremos mucho de menos a Archie Panjabi, sus cazadoras de cuero y su capacidad para darle la vuelta a cualquier caso gracias a sus ilimitados recursos ¡Hasta siempre, Kalinda Sharma!




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