Semana Premios Goya 2015: El muerto y ser feliz (2012), de Javier Rebollo




Si algo caracteriza la obra de Javier Rebollo, a esta película hay que sumarle sus obras anteriores: Lo que sé de Lola y La mujer sin piano, es la forma en la que tiene de narrar las historias. Una forma que se sale de lo convencional y de lo establecido en el lenguaje narrativo. Ya el propio título de la cinta, El muerto y ser feliz, nos muestra que estamos ante algo completamente novedoso, algo que se acentúa y queda patente cuando la voz over entra en escena y los movimientos de cámaras se van desarrollando.

La cinta nos presenta a Santos (José Sacristán), un antiguo asesino a sueldo español ingresado en un hospital con varios tumores en su cuerpo. Un buen día, cargado con la suficiente carga de morfina para paliar su dolor, decide coger el coche y recorrer el país de punta a punta. En una gasolinera conoce a una mujer que se convierte en su chófer y confidente. Así comienza esta road-movie atípica, salpicada de género negro, algo de comedia y también el toque justo de western crepuscular.





Continuando con ese estilo tan peculiar, vamos siendo testigos de los miedos que hacen presencia en Santos según se acerca el final de su vida. Y es que el personaje que interpreta José Sacristán y por el que recibió su primer Goya, no en vano era su primera nominación, es el que lleva todo el peso en el desarrollo de la película. Sacristán consigue moldear un personaje al que, al mismo tiempo, se le puede coger cariño o detestar con fuerza, y que, en este viaje hacia la muerte, se intenta redimir de todos sus pecados. 

Con un aspecto técnico sofisticado y que por momento nos puede evocar a grande del cine como Robert Bresson o Truffaut gracias al uso de la voz over, El muerto y ser feliz empieza con fuerza pero a medida que la historia avanza, el guion empieza a flaquear haciendo que lo que comenzó como una propuesta muy interesante se quede a medio camino pero, gracias al gran papel de José Sacristán no acaba por descarriar del todo. 





Lo mejor: La propuesta del director y la sensacional actuación de Sacristán.

Lo peor: El guion va perdiendo fuerza y eso afecta al ritmo de la película. 

5/10

Enrique Sánchez Zapatero. 

@Gemelord

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