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Review Shameless 5x03: The Two Lisas

¿Soy yo o Shameless ha recuperado a lo grande su lado más gamberro? Quizás es que la anterior t...


¿Soy yo o Shameless ha recuperado a lo grande su lado más gamberro? Quizás es que la anterior temporada fue tan dura que se me había olvidado hasta donde pueden llegar las locuras de los Gallagher, especialmente las de Frank. En cualquier caso, la serie de Showtime sigue ofreciéndonos momentos delirantes mientras sus personajes tratan de avanzar. A partir de aquí, spoilers.
El verano sigue asentado en Chicago y quizás por eso de las altas temperaturas algunos del clan Gallagher están revolucionados. Bueno, eso y que ahora mismo son una bomba de hormonas. Hablo, por supuesto de Carl y Debbie. El primero se ha convertido en el sex symbol adolescente del barrio, gracias a sus trabajitos orales a las chicas. La pierna rota no es ningún impedimento para nada, es más esa silla de ruedas robada parece que le da aún más poder y presencia. El caso es que Carl tiene hasta una fila de mujeres que esperan ansiosas por pasar un momento con él. Su cuello y cara llenos de chupetones indican que está completamente entregado a su nueva 'afición'.
Debbie, sin embargo no tiene tanta suerte, ni un éxito tan arrollador con los chicos. Ya lo comprobamos en el capítulo anterior y la cosa no ha cambiado mucho en este. Pero su obsesión no pasa simplemente por la de tener sexo porque le apetece, sino más bien porque cree que debe dejar de ser virgen para ser una más en el rebaño, para ser guay y dejar de ser vista como una niña. Por eso decide montar una fiesta con gente mayor. Fiona le da permiso, lo cual no parece muy lógico pero creo que ella ya no ve a sus hermanos como simples niños a los que hay que controlar y ¿quien no se fiaría de Debbie? A dicha fiesta acude gente del barrio, la cerveza de Frank y Matty, el chico con el que tuvo algo la temporada anterior y que era demasiado mayor para ella. Con esa combinación está claro que algo iba a pasar. Y así es, si mezclas el brebaje de Frank con un chico de 20 años y una adolescente deseosa de perder la virginidad tenemos una situación de lo más bizarra. Está claro que Debbie no actuó de forma correcta, aunque ella en ningún momento pensó en lo que significaba lo que estaba haciendo. Básicamente es otra adolescente más tratando de crecer más rápido de lo que debe sin saber bien lo que hace. Tal situación lleva a Matty a querer alejarse para siempre de la pelirroja. 
Por suerte Debbie en lugar de montar una escena o un escándalo recurre a sus hermanos. Primero a Lip que no alcanza a comprender qué ha pasado y no sirve de mucha ayuda, aunque el pobre lo intenta. Después a Fiona, su única figura materna para bien o para mal. Ellas nos han regalado momentazos a lo largo de la serie y esa escena en el patio es otro de ellos. Fiona tampoco monta en cólera al saber que su hermana ha perdido la virginidad, sino que trata de escuchar lo que tiene que decir y hacer que se sienta mejor. Una maravilla de escena entre ambas, una vez más. ¿Para qué reaccionar mal cuando lo hecho, hecho está? Y Esto en parte ha sido una lección para Debbie, que descubre que el asunto del sexo no es tan sencillo y seguramente acabará viendo que no es tan crucial para convertirse en toda una mujer.

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Mientras Fiona trata de asegurarse de que su hermana la ve como alguien en quien confíar y apoyarse, tiene que lidiar con otros asuntos. En este episodio no vemos a su jefe, Sean. Pero no nos preocupemos porque le siguen sobrando los pretendientes. Por un lado la misteriosa mujer que siempre se sienta en la cafetería y solo deja que ella le atienda. Esta vez la chica se lanza e invita a Fiona a cenar. Ella rechaza amablemente diciendo que acaba de salir de una relación. Este momento no deja de ser llamativo. Por un lado, Fiona en vez de decir que no es lesbiana o algo así, le comenta que no está para relaciones ¿Insinuación de que Fiona podría ser bisexual, o al menos estar abierta a la posibilidad de probar una relación con una mujer? O lo mismo es simplemente que Fiona no ha sentido la necesidad de aclarar nada y solo ha  rechazado amablemente a la mujer,
En cuanto a esta misteriosa mujer, ¿Por qué estamos tan seguros de que lo que quiere es liarse con Fiona? No sé, es todo muy extraño y quizás tiene otras intenciones.
Por otro lado está el chico buenorro y rockero que lleva rondando a nuestra protagonista desde que empezó esta temporada. A falta de Sean, Fiona acepta ir a un concierto de jazz con él. Todo muy bonito, maravilloso, ya es hora de que Fiona se desfogue un poco, estaba pensando mientras veía el episodio. Hasta que la novia del chaval se presenta también en el concierto, marcando territorio a lo grande. Menudo jeta. La cara de Fiona es un poema y para salir del paso se inventa que ella es la novia del amigo del buenorro, otro que tampoco está nada mal pero que no tiene esa pinta de malote. Sin embargo, para hacer el paripé sirve. Así le da un buen zasca al buenorro rockero (y además idiota). El caso es que al final el músico de jazz resulta ser interesante, así que deciden volver a verse. Y claro, el chico saca la guitarra, canta una canción sensiblera y Fiona cae rendida, al igual que yo. La verdad que no esperaba la aparición de otro interés amoroso y menos que apareciera de esta forma tan casual, pero me gusta. Aunque este chico ya tiene el defecto de parecer demasiado majete, sensible y bueno para Fiona. Ojalá ella consiga salir de esa espiral de chicos malotes y descubra que los buenazos también tienen su aquel. O lo mismo este chico resulta ser peor que el demonio, que realmente no le conocemos. Yo solo digo una cosa, a Fiona le va a dar algo con tanto posible pretendiente, que el jefe sigue por ahí, el rockero puede volver y Jimmy supuestamente está al acecho.

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Si Fiona está que se sale en lo amoroso, Lip anda en ese estancamiento del que no puede salir. Su novia rica se está pegando la vidorra por ahí mientras él pasa el verano trabajando al sol en un barrio de mierda, todo hay que decirlo. Además, las cosas no paran de cambiar. Por ejemplo descubrimos que Mandy va a mudarse a Indiana con su novio. Todos están de acuerdo en que irse con él es una locura, que seguramente acabará matándola. Ella lo sabe pero no ve otra opción, ya que como todas las chicas de barrio cree que no vale una mierda. Esa frase de Ian se me ha quedado grabada y resulta ser tan cierta, al menos para las mujeres de Shameless. Lip decide tratar de convencer a su ex de que no se vaya y que se de cuenta de que vale mucho. Sin embargo parece que lo que ella quiere es que Lip le diga que la quiere y que pueden volver. Seguramente de esa forma ella se habría quedado, pero esto nunca pasa.
Me desconcierta bastante Lip en cuanto a Mandy. No llego a descifrar si de verdad él la quiere pero el hecho de estar en la universidad le frena, o es que en realidad no siente lo mismo que ella. En cualquier caso es una pena que la chica del clan Milkovich se haya marchado, aunque seguramente volvamos a verla.
Algo que me chirría bastante, sobre todo conociendo la brutalidad Mickey es por qué permite que el novio asqueroso de Mandy la maltrate de esa forma y viva impunemente en su casa. Será que él solo tiene ojos para Ian, pero hombre, que alguien haga algo, que luego sacan las pistolas para cualquier tontería.
Con la marcha de Mandy, Lip piensa aún más en la posibilidad de largarse a pasar el verano a lo grande con su novia rica. Un plan que parece ahora mucho más atractivo comparado con lo que tiene en su barrio. Está claro que Lip ya no es el mismo, ya no acepta de la misma forma que los otros que su vida allí es miserable.

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Otra pareja con problemas es la formada por Kevin y Verónica. Kevin ya ha estallado y le ha echado en cara a su mujer que parece más preocupada por cualquier otra cosa menos cuidar de sus hijos. De hecho, Vero se dedica a organizar una especie de negocio de leche materna, ya que la red de prostitución de Mickey ha sufrido un revés. Otra cosa no, pero en este barrio tienen unas ideas de lo más creativas.
Y para finalizar tenemos a Frank, que va prosperando con su negocio de la cerveza pero empieza a notar la escasez de recursos. Como el dinero no es algo que le sobre precisamente, tiene que hacer todo tipo de apaños para conseguir lo que quiere. Como por ejemplo convencer a un tipo de que su hija Sammi se acostará con él fácilmente a cambio de un bidón, sin preguntar a su hija, claro. Por supuesto, esto llega en un momento en que la pobre Sammi ha decidido cambiar y tratar de volver a centrarse (las duras palabras de Sheila hicieron efecto), así que no está dispuesta a acostarse con nadie en la primera cita. Lo peor llega cuando ella descubre todo el pastel y, como es lógico, monta en cólera. Ahora sí que tiene motivos para estar hecha una histérica.
Al igual que Sheila, que siempre ha sido una maestra de la contención y la represión, pero ya está harta. La mujer de Frank está preparada para dar el salto, cambiar de vida, dedicarse a lo que le apetece y le gusta, como viajar en caravana por todo el país. Por eso quiere venderle la casa a la pareja de lesbianas que están comprando casas por el barrio, las dos Lisas (no son fáciles de asustar y seguramente veremos más de ellas). Frank se niega en rotundo pero comete el error de no escuchar o apreciar debidamente las palabras de su mujer, por lo que ésta decide que si él no viene da igual, ella quiere marcharse. Esto al menos provoca cierta reacción en Frank que intenta convencer a Sheila con una supuesta prueba de amor, aunque lo que quiere de verdad es tener un techo donde vivir y fabricar su infernal cerveza.
Lo malo de tener que mentir a todo el mundo es que llega un punto en que puedes volverte loco y estallar, sobre todo si te pillan en tus mentiras. Y también si tu mujer y tu hija se llevan a matar y tu no soportas a ninguna de las dos. Eso es lo que le pasa a Frank-padre y marido de la década-que harto de los gritos de ambas empieza a soltar bilis sin control. Puede que nunca hayamos visto a Frank con semejante ataque de sinceridad. Es tal la tensión liberada, que la casa de Sheila acaba explotando. Bueno, no, eso es debido a que Frank aumentó la presión del gas en la casa y al final se ha pasado. Por suerte los tres estaban a gritos fuera de la casa, peor destino tiene el tipo que debía acostarse con su hija. Simplemente tremendo, esto es uno de los momentos más bestias de toda la serie.
La guinda del pastel a todo este caos la pone Sheila, que por fin se ha deshecho de todas las cadenas que le ataban al barrio. Hace unos años ella era incapaz de poner un pie fuera de su casa. Ahora, con ésta hecha pedazos y consciente de que su marido es un auténtico jeta que no está dispuesto a hacer nada por ella, decide coger su soñada caravana y echarse a la carretera, sin ataduras ni preocupaciones. Todo esto a ritmo de un temazo de los Black Keys. Una vez más, chapeau, Shameless y grande Joan Cusack.

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¿Será la última vez que veremos a Sheila? En un capítulo hemos perdido de vista a dos mujeres importantes en la serie, pero quiero creer que volveremos a saber de ellas.

Como comentaba en la entradilla de este post, creo que Shameless ha recuperado su vena más gamberra para este inicio de temporada. La anterior fue tan fría y triste que nuestros protagonistas merecen un pequeño respiro y seguir haciendo sus locuras típicas, pero no nos acostumbremos, el drama en esta serie asoma cuando menos lo esperamos.




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