Crítica: The Skeleton Twins (2014), de Craig Johnson


Un portazo que precede a otro restallan en el recién instaurado silencio del hogar. La calma que sucede a la tempestad, a esa discusión entre hermanos muchas veces irracional que se declaran el odio a gritos mientras se quieren en voz baja.

The Skeleton Twins (premiada en el último festival de Sundance como mejor guión) es la segunda película escrita y dirigida por Craig Johnson (tras su opera prima True Adolescents) que sigue la línea indie del cine más underground de Norteamérica. Su propuesta se centra en que el relato gire en torno a la relación de dos hermanos, que sumidos en la desesperación por sus propios demonios buscan su consuelo en el suicidio. Pero el intento fallido reúne a ambos tras 10 años y tiene lugar una sucesión de diálogos, situaciones y acontecimientos tan cómicas, como dramáticas como reales, a fin de cuentas. La base de The Skeleton Twins es la clara química entre su dúo protagonista (Kristen Wiig y Bill Hader) que nos proporcionan hora y media de comedia negra y reflexiones existenciales mientras caminan sobre la delgada línea que separa al amor del odio fraternal.

The Skeleton Twins se confirma como una alternativa fiable y bien construida a las comedias más comerciales y los dramas más independientes combinando elementos de ambos.


Nota: 6,5

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