loslunesserifilos

Cine navideño: "Plácido" (1961), de Luis G. Berlanga

PLÁCIDO: Cuento de Navidad a la Berlanga Aprovechando las fiestas navideñas no está de más rec...

PLÁCIDO: Cuento de Navidad a la Berlanga


Aprovechando las fiestas navideñas no está de más recordar uno de los films más importantes que se han hecho en este país relacionados con dicha festividad. Sin duda "Plácido" es una de las mejores películas de la historia del cine español y del cine a secas. 
Nominada al oscar a mejor película extanjera, fue únicamente derrotada por uno de los grandes: Ingmar Bergman y su "Como en un espejo".

Una película que además tiene doble mérito porque tuvo que realizarse en una época (1961) donde la censura marcaba las pautas de todo lo que se rodaba y proyectaba en nuestras pantallas.

Sinopsis


La acción transcurre durante el día de Nochebuena en un pequeño pueblo español sin identificar. Bajo el lema "siente a un pobre en su mesa" es promovida una campaña para que toda familia bienestante acoja por una noche en su hogar a un o una indigente y le dé compañía y buen alimento en esta jornada tan especial. Plácido Alonso, propietario de un motocarro, colabora muy a su pesar en la promoción de esta campaña. Muy a su pesar porque su única y real preocupación es conseguir pagar una letra para evitar que le embarguen el motocarro, su herramienta de trabajo.



Bajo tan austero argumento se encuentra una película cáustica, ácida y muy crítica con el conocido como "espíritu navideño". De hecho Berlanga no tiene nada contra el espíritu navideño bien entendido. Pero sí contra su mal uso y de su explotación por parte de las clases burguesas y supuestamente progres que se aprovechan de ello.

La España de la época y actual al desnudo

Antes aludía a la importancia de la censura de la época en la producción del cine español y verdaderamente es sorprendente como un guión como éste pudo burlar a los censores de aquellos tiempos. No debían ser muy lúcidos porque "Plácido" no deja estamento sin mácula: desde el eclesiástico, al funcionariado, a la falsa religiosidad de las familias más poderosas. En tan solo hora y media de duración, Berlanga transfiere al espectador una radiografía espeluznante y exacta de España. Y no es un retrato precisamente amable. De ahí la sorpresa en comprobar como el guión pasó las trabas censoras. Que le conste al cronista al parecer hubieron problemas con el título del film: se barajaron varios que fueron rechazados por la censura (como "Siente a un pobre en su mesa" o "Los desgraciados"), pero los problemas que tuvieron durante el rodaje de la anterior "Los jueves, milagro" al parecer no se repitieron.

Plácido, sin duda, no es un nombre escogido al azar. Se trata de un individuo dócil como una oveja y pacífico, incapaz de rebelarse o estallar a pesar de las injusticias de que es objeto por parte de todo el mundo, y que tan bien encarna el prototipo de trabajador humilde que es explotado por el sistema sin ningún rasgo de compasión (¡cuan actual es la película todavía!). Porque que quede claro que aunque muchas veces se remarque la coletilla de que retrata muy bien la España "de la época", no nos engañemos. Retrata España. Y punto. 

El texto contiene spoilers.

El altruísmo por interés

El sentimiento de compasión que supuestamente expresan las familias poderosas del lugar hacia los pobres que van a sentar en sus casas por Nochebuena, es totalmente falso. A las clases dirigentes tan solo les interesa salir en la foto y pasar el "trance" tan buenamente como puedan. Y evitar sobre todo el "que dirán" si alguien se entera que no han colaborado en una causa tan solidaria.
Primera colaboración del gran Rafael Azcona con Berlanga, que daría frutos posteriores tan magníficos como "El verdugo", el film realiza una radiografía de la sociedad española nada complaciente. Se trata de una crítica ácida y mordaz sobre la falsa moral que la rodea (con algunos momentos delirantes como cuando el indigente moribundo es obligado a casarse contra su voluntad para no morir en pecado).

Para esta crítica sin tapujos Berlanga y Azcona utilizan el sentido del humor. Un sentido del humor a veces mordaz y un tanto satírico. Y que por momentos adquiere aspectos de humor negro (como en la espléndida secuencia del deceso del indigente).

Quizás el hecho de dar un tratamiento de comedia a toda la trama pueda parecer que le reste dramatismo a lo que está contando, pero nada más lejos de la realidad. El drama está ahí presente y el reflejo del egocentrismo de todos y cada uno de los personajes es de una crueldad sin tapujos. Es una película que trata sobre el egoísmo porque el egoísmo es el factor común a todos los personajes que aparecen en la película. Aunque solo tienen en la boca palabras como "altruísmo" y "caridad" el motor que los mueve a todos ellos son sus particulares y casi siempre mezquinos intereses.

No puedo afirmarlo, pero me atrevería a asegurar que Berlanga y Azcona odiarían también los actuales telemaratones navideños a los nos tiene acostumbrados la televisión hace años, y que de haber existido en 1961 no habrían dudado un instante en situar la acción de la película en uno de ellos.

Maestro de películas corales

Como casi siempre en los films de Berlanga, las escenas corales en las que entran y salen personajes continuamente, están tratadas de una forma magistral. Puede parecer fácil al espectador el que en una misma escena, muchas veces en un mismo plano, pasemos de una situación a otra, pero es evidente que hay un trabajo increíble tras la cámara. La prueba es que muchos otros directores se han estrellado tratando de imitar el estilo inimitable del gran director que nos ocupa. La verdad es que visionado tras visionado uno tiene la sensación de estar descubriendo nuevos detalles y nuevos matices nunca vistos. Tanta es la genialidad del director manchego y también de los grandes actores y actrices de los que sabía rodearse.


Porque mención a parte merecen la retahíla de actores y actrices secundarios que aparecen a lo largo del film. Todos ellos extraordinarios, bien desarrollados en el guión y excelentemente trabajados por los actores que los interpretan. Al revés que sucede en muchos films corales, cada uno de estos secundarios no entorpecen la acción o el desarrollo de la trama, sino que la enriquecen. En estos aspectos, y otros, Berlanga era sin duda un maestro.


Inolvidables muchos de los personajes que rodean al protagonista Plácido. Desde el Gabino Quintanilla interpretado por José Luis López Vázquez, hasta cada uno de los ilustres habitantes del pueblo donde transcurre la acción. Todos y cada uno de ellos tienen algo que decir o algo que aportar.



Un final desangelado

Finalmente Plácido consigue pagar su deuda a pesar de todo y regresar con su familia, muy entrada ya la noche, para poder celebrar todos juntos la Nochebuena. Pareciera un final feliz (solo ha muerto un indigente, pero a quien le importa). Sin embargo aun así Berlanga y Azcona nos ofrecen un epílogo en el que el legítimo propietario de una cesta navideña les reclama su devolución a Plácido y su familia. La discusión que se arma entre la familia y el reclamante no es precisamente un diálogo donde se deseen felices fiestas. Finalmente Plácido también se queda sin su cesta de Navidad y la canción que resuena al final justo antes del título de "Fin" no es precisamente uno de los típicos villancicos a los que nos acostumbran en estos días. Una estrofa reza "Madre en la puerta hay un niño y gritando está de frío, ande dile que entre y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la habido ni nunca la habrá...".

Vuelvo a repetir: no entiendo como este film burló la censura....pero fue una suerte para todos.




Reacciones: 

Related

sátira 9097621449187843571

Síguenos

.

Translate

Ganador en la categoria Cine y TV de los Premios 20 Blogs 2013

Premios 20Blogs

Miembro de la junta de los 'Blogos de Oro'

Con la tecnología de Blogger.

Lo + leído de la semana

+ secciones


Seguidores

Territorio Podcast

ATMÓSFERA CERO PODCAST - EPISODIO 81

Archivo del blog

item