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Los lunes de culto: El puente (1959), de Bernhard Wicki

Cine bélico con mayúsculas Primer film del otrora actor Bernhard Wicki , y estrenada en 1959...

Cine bélico con mayúsculas

Primer film del otrora actor Bernhard Wicki, y estrenada en 1959, "El puente" (Die brücke) es sin duda uno de los mejores films bélicos de la historia del cine y, aunque nadie lo reconozca oficialmente, uno de los que más influencia ha tenido sobre dicho género cinematográfico. Película de una crudeza y desencanto tal que aun sorprende visionándola a día de hoy, sin duda debió impactar en el momento de su estreno.
La película fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera, pero tuvo que conformarse con el Globo de Oro y la Espiga de Plata en Valladolid.

El sin sentido de la guerra

Siete muchachos de una aldea alemana, con una edad que bascula entre la post-infancia y la pre-adolescencia, son reclutados por el ejército ya casi al final de la guerra en 1945. Reciben instrucción un día y al siguiente son destinados a defender la posición del puente de su pueblo natal, con trágicas consecuencias. La historia al parecer está basada en hechos reales, lo cual aun hace más estremecedora la visión de la película. 


A lo largo de la historia del cine, muchos films han intentado mostrar el absurdo del fenómeno bélico, algunos con más acierto que otros. En la mente de muchos están films magistrales como el por desgracia semiolvidado "Fuego en la nieve" (Battleground, 1949) del gran William A. Wellman, o las posteriores superproducciones como "El puente sobre el río Kwai" (The bridge over the river Kwai, 1957) de David Lean. Con ambos films, por cierto, el que nos ocupa tiene muchas similitudes.

En la visión de la guerra que nos transmite el film de Wicki , no hay un ápice para el honor ni la gloria en el campo de batalla. La guerra es una intrusión en la vida de la gente, algo externo ajeno al comportamiento natural del hombre. Ya en el primer plano que abre el film, vemos el correr natural del agua de un río cuando de repente un fuerte silbido nos anuncia la caída de una bomba. Ésta estalla en medio del agua, sin causar víctimas, pero rompiendo la armonía y parsimonia que hasta entonces reinaba en el paisaje.




Este fenómeno intrusivo de la guerra como un elemento externo, antinatural, que entra en la vida de las personas sencillas alterando no solo la vida de los reclutas sino la de sus familiares y personas allegadas, es una constante a lo largo del film. Wicki nos presenta a hombres vestidos de uniformes, no soldados. Hombres que dudan constantemente sobre lo que han de hacer, sobre el sentido de la guerra en la que están luchando y que solo pretenden sobrevivir y volver a casa.
En este sentido es clara la escena en que un oficial alemán le pregunta a su subordinado qué es lo que ha aprendido durante tantos años en la guerra, y éste le responde sin dudarlo: "a esconderme".


Sin tiempo para crecer

Los jóvenes protagonistas de la película viven en la misma aldea y aunque son de distintas clases sociales, comparten escuela y aficiones. Al principio de la película se les ve divertirse con los juegos típicos de cualquier mozo de su edad, con los primeros escarceos amorosos incluidos. Es de destacar también que en esta primera parte del film no se nos presenta tampoco la vida de estos muchachos como si de un paraíso se tratara. Más bien al contrario, asistimos al descubrimiento ingrato para muchos de las primeras decepciones y enfrentamientos con el mundo adulto que les espera.

De hecho Wicki no deja títere con cabeza. El profesor de escuela, que intenta por humanidad que no se lleven a sus "chiquillos" a la guerra, es reprendido por un oficial alemán por haberles inculcado en sus clases los ideales de patriotismo y heroísmo que ahora provoca que los jóvenes sientan esos deseos imparables de probar la gran aventura de la guerra. Todos somos culpables, todos aportamos nuestro granito de arena a esta gran locura que es la guerra. Es lo que parece decirnos Wicki.

El crecimiento natural y aprendizaje de la vida de los alumnos se ve truncado de forma radical. En poquísimo tiempo los chicos pasan de estar jugando a la guerra con piedras y armas de madera a llevar fusiles de verdad y a estar en pleno combate. A pesar de ello, hasta bien entrada la batalla, parece que no son conscientes de la gravedad de la situación, tal es el desconocimiento que tienen los jóvenes de la guerra.

Niños jugando a la guerra


De todo el film emana un realismo emparentado incluso con el neorrealismo italiano. Este realismo se plasma de forma contudente en la media hora final del film, en una batalla en el puente que para el que esto suscribe es una de las mejores escenas bélicas jamás filmadas. Es más, me atrevo a asegurar que Steven Spielberg tuvo en mente esta escena para la batalla final de "Salvar al soldado Ryan". Sin duda muchas de las escenas de ésta se encuentran ya en la obra de Wicki.


"El puente" es una obra sin concesiones, dura, extrema, hasta el punto de resultar sobrecogedora, tanto por la dirección de Wicki como por la interpretación de los jóvenes actores, todos ellos excelentes. Sorprende averiguar también que los medios de los que dispuso el director alemán para rodar el film fueron más bien escasos, lo que proporciona mayor mérito si cabe al film.

Se trata de una película quizás un tanto olvidada a día de hoy, ya que exceptuando algún pase televisivo a altas horas de la madrugada o en alguna filmoteca, rara vez hay oportunidad de recuperar este magnífico y moderno film. Filmado hace aproximadamente 55 años, pero que cambió de forma radical la forma de ver el cine bélico.



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