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Los Lunes de Culto: La noche del cazador, de Charles Laughton

Opera prima y  retiro Si existe un paradigma de film que fuera un fracaso en el momento de su...


Opera prima y  retiro

Si existe un paradigma de film que fuera un fracaso en el momento de su estreno y que con los años adquiriera un valor insuperable (lo que vendría a suponer una cult movie de referencia) éste es sin duda "La noche del cazador". 
Dirigida por Charles Laughton en 1955, la película tuvo tal batacazo comercial y en especial de crítica, que afectó tanto al otrora gran actor que hizo que se retirase definitivamente de la dirección cinematográfica, dejando como legado este único film. Una de las mayores injusticias cometidas por Hollywood ya que nos ha privado a todos los espectadores de una prometedora carrera a priori interesantísima vista la obra que nos ocupa.

El texto contiene spoilers.

Sinopsis

Basada en la novela de David Grubb, la cual he de reconocer que desconozco, la trama argumental es la siguiente: estamos en los años 30 en Estados Unidos, en plena depresión. Ben Harper (Peter Graves), casado y padre de dos niños, roba 10.000 dólares y los esconde con la ayuda de sus pequeños antes de ser detenido y ejecutado en prisión. En la cárcel conoce al personaje central del film: el supuesto predicador Harry Powell (Robert Mitchum), una especie de Barbaazul que aunque ha asesinado a varias mujeres cumple condena en la misma prisión que Ben por la nimiedad de haber robado un coche. En prisión descubre la existencia del dinero de Ben y solo acabar de cumplir condena, se dirige raudo al hogar de la viuda con la intención de encontrar esos 10.000 dólares. Para ello no dudará en asesinar a su ya recién convertida esposa (Shelley Winters) y torturar a los niños para averiguar donde se esconde la fortuna de Ben Harper. Cuando estos huyen, se iniciará una persecución que culminará en casa de la anciana interpretada por Lillian Gish, único personaje adulto positivo del film.

El mundo visto a través de la infancia

Visto este argumento parece no merecer especial atención ya que no se diferencia mucho de otros films parecidos. Pero donde radica la grandeza del que nos ocupa es en la manera de enfocar esta historia. Todo el film parece visto desde el punto de vista de los niños, y pocas películas al menos que yo conozca, han sido capaces de comprender tan bien a la infancia como éste en concreto. Curioso si tenemos en cuenta que los rumores afirmaban que Laughton no soportaba a los niños y menos trabajar con ellos.

Ya desde la primera escena, con los niños jugando en la calle, y el descubrimiento del cadáver de la última víctima de Harry Powell, se adopta el punto de vista de los chiquillos (de hecho, quizás exagero pero la imagen tomada del primer cadáver recuerda mucho al del cadáver de la bruja del este en "El mago de Oz": aparecen solo los pies del mismo).

Curiosamente el personaje de John, el niño que tiene que hacerse cargo de su hermanita Pearl a la muerte de su padre y posterior asesinato de su madre, es el personaje más maduro del film y el único que se comporta como un héroe a lo largo del mismo. El resto de personajes que pueblan la película, o bien son cándidos como las mujeres que son seducidas por el personaje de Robert Mitchum o bien están llenos de defectos. Como el personaje de tío Birdie, que a causa de su adicción al alcohol no puede ayudar a los niños cuando más lo necesitan.




Pero la presencia de la infancia va más allá de la propia trama argumental. Se encuentra en la esencia misma de la obra de Laughton. Tanto es así que en muchos momentos el film adquiere rasgos hasta caricaturescos. Recordar por ejemplo lo cartoonesca que llega a ser la persecución de Harry Powell en el sótano de la casa, tras los niños con los brazos extendidos, igual que un ogro, y su torpe caída tras pisar un tarro de cristal. También las reacciones de Mitchum tras fracasar en sus varios intentos de atrapar a los pequeños son muy extravagantes, con sus ridículos y casi simiescos gritos de desesperación. 

En mi opinión pocas películas han sabido comprender tan bien el punto de vista de la infancia como la obra de Laughton. El miedo que sienten los niños, la incomprensión de los adultos y en especial la capacidad de resistir que tienen los pequeños tal y como expresa el personaje de la anciana, están tratados en la película de un modo tan acertado que difícilmente el espectador no pueda reconocerse a sí mismo en todos esos detalles y asociándolo a sus primeros años de vida.

La lucha entre el Bien y el Mal

Sin duda el personaje que lleva el mayor peso del film es el predicador Harry Powell, un magnífico Robert Mitchum, quien siempre consideró que "La noche del cazador" había sido la mejor película en la que había participado. Desde un principio en la película se nos presenta como un vividor y un asesino de mujeres despiadado, sin ningún ápice de arrepentimiento por sus actos. Es más, hasta considera que es Dios quien guía sus acciones. Su odio por lo todo lo que huela a femenino queda claro desde los primeros minutos. Sentado en un cabaret viendo a una stripper, todos los hombres de la sala presentan rostros lujuriosos, excepto él, que manifiesta una mirada de odio y desprecio que culmina abriendo la navaja dentro de su abrigo.

Dicha navaja, con la que asesina a sus víctimas, aparece en diversos momentos del film y uno no puede evitar darse cuenta del hecho de que para Powell parece encarnar un sustituto del pene. Con él es con el único instrumento con el que penetra a las mujeres. Tal es su desprecio por el contacto físico con el género femenino que en su noche de bodas rechaza a su esposa en el lecho y la ridiculiza. Significativo es también el momento en que la niña Pearl, atraída por el objeto de la navaja, se acerca a él para tocarlo, provocando la ira del predicador. O cuando la joven Ruby intenta seducirlo, al momento Mitchum se apresta a coger su navaja. 

Pero donde radica la fuerza del personaje es en su dualidad entre el bien y el mal. El lobo vestido con piel de cordero que se menciona al principio del film. La imagen más recordada del mismo es sin duda el de las manos tatuadas de Powell con las palabras "Hate" (odio) y "Love" (Amor). Su historia de lucha entre las dos manos causa furor entre los adultos que lo escuchan, no así en el niño John que en seguida ve al predicador como el farsante que es en realidad. 

Así como el personaje de Mitchum encarna al Mal, su contrapartida y antagonista es el personaje de la veterana anciana que protege a los niños en su casa, y que es la clara encarnación del Bien. Finalmente Harry Powell ha encontrado a su gran rival. Una mujer a la que no puede seducir ni con sus encantos ni con su vacua palabrería. Un personaje, el de Gish, que visto a través de los ojos de los niños (como todo el film, insisto), asemeja en más de una ocasión el aspecto del hada buena que protegerá a los infantes del malvado ogro.

Tampoco queda claro si el personaje de Mitchum cree verdaderamente en Dios y confía firmemente en que sus acciones están plenamente justificadas y hasta empujadas por Él, o si simplemente se aprovecha de su papel para cometer sus actos. Y es en esta dualidad donde el personaje es más rico todavía. Esta dualidad del film, también es palpable en la canción que canta constantemente a lo largo de la cinta y que hacia el final de la película tiene el acompañamiento de la anciana que guarda la casa de los niños. Ambos personajes cantan al unísono la misma canción a pesar de ser la antítesis el uno del otro.

Es un personaje que parece sacar su fuerza de la noche, de ahí el título del film. Todos sus crímenes los comete protegido por el velo nocturno. Se presenta en la casa de la viuda Harper de noche, dando un buen susto a John, al proyectarse su siniestra sombra desde la calle a la habitación de los niños. Los persigue a caballo, sin descanso como manifiesta John, de noche. Y finalmente vuelve a asaltar la casa de la anciana escudado en la oscuridad. Clarividente el momento en que la luz de la lámpara le permite escabullirse, pareciere que el personaje no soporta la luz.

Un film misógino

Mucho se ha hablado también de la misoginia de la obra de Laughton. Y es que en la película los personajes femeninos pecan de una candidez e ingenuidad apabullantes. Por un lado las mujeres a las que asesina Harry Powell. Pero también los personajes del pueblo donde habita la familia Harper, quedan encandilados con la presencia física y el discurso narrativo de semejante personaje. Clara es la seducción de la amiga de la viuda Harper, que no para de empujarla hasta verlos convertidos en marido y mujer y que es la primera encandilada con la simplona historia de Powell sobre la lucha entre el Bien y el Mal.

A los personajes masculinos, en cambio, parece no afectarles el poder de seducción de Powell: el tío Birdie manifiesta a John que no se fía de ese predicador y ofrece al niño su ayuda para cualquier cosa que necesite. John enseguida se manifiesta abiertamente hostil al personaje mientras que su hermanita Pearl es seducida de inmediato por su nuevo padrastro.

Entre los niños que habitan la casa de la anciana, se encuentra también la jovencita Ruby, que se prostituye por las noches a cambio de golosinas, poder leer revistas y demás caprichos. Evidentemente la jovencita Ruby es presa fácil de las habilidades de Powell para obtener información de donde se esconden los niños. En un momento del film hasta el personaje de Lillian Gish se burla de la candidez de las mujeres, que se dejan engatusar por unas palabras amables y ella es la que ha de cargar con las consecuencias (en referencia a los niños que alberga en su hogar).

De hecho, la única excepción a la norma es el personaje de Gish, único personaje femenino inmune a los encantos de Powell. No se deja engatusar por la palabrería del predicador y ya en su primer encuentro lo echa de casa empuñando la escopeta. No solo es el único personaje femenino positivo de la cinta, sino que se transforma en el narrador de la misma y que en más de una ocasión parece hablar directamente al espectador. Ella es además quien abre y cierra la película. 

Imágenes extraordinarias

Pero sin duda para el que esto suscribe la faceta más potente del film es su narrativa visual. "La noche del cazador" tiene un compendio de imágenes difíciles de olvidar por su belleza y su poética visual. Parece que cada uno de los planos de la película han sido estudiados al más mínimo detalle. Cualquiera que haya visto la película, especialmente si la ha visto durante su infancia podrá borrar de su memoria algunos de los pasajes de la película y que contribuyen a enriquecerla mucho más.

Algunos de los momentos más conocidos: la proyección de la sombra de Powell sobre la habitación de los niños en su primer encuentro, el cadáver de la viuda Peters bajo el agua con su pelo flotando en una imagen onírica extraordinaria, el viaje a través del río de los niños, observados por la naturaleza en un paisaje que parece sacado de un cuento, la llegada de los niños a la granja donde van a poder descansar de su largo viaje a través del río... Son tantas las imágenes imperecederas para un film de tan solo 93 minutos de duración que componen un compendio extraordinariamente potente para la película.

El film de Laughton se mantiene, con el paso de los años, como una obra única e irrepetible. A pesar de los contínuos intentos de plagios o de obras similares, el film, que tiene ya la friolera de 60 años, se mantiene fresco como el primer día, y como toda gran obra, con cada uno de sus visionados, aparecen nuevos detalles que enriquecen aun más este film injustamente tratado en el momento de su estreno pero que el paso de los años está siendo elevado a su justo lugar.






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