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Los Underwoods. 2ª Temporada de House of Cards

Ni Tony Soprano, ni Dexter Morgan, ni Hannibal Lecter, ni Stringer Bell o Heisenberg en su mom...



Ni Tony Soprano, ni Dexter Morgan, ni Hannibal Lecter, ni Stringer Bell o Heisenberg en su momento más álgido me provocan tanta repulsión y fascinación a la vez como Frank Underwood. Este animal político, al que le da lo mismo cargarse a un perro o una persona mientras piensa en comerse en unas buenas costillas, nos ha vuelto a dar una temporada genial y de calidad, aunque con más peros que el año pasado.

Frank Underwood se ha convertido en uno de los personajes de ficción del momento, y lo ha hecho en poco más de un año y con dos temporadas. Kevin Spacey se mete en la piel del vicepresidente de los EE.UU de una manera pasmosa para los espectadores, aportando carisma y simpatía a un tipo que va en contra de lo que todos los ciudadanos calificaríamos como un comportamiento moral. Por supuesto, esta conexión con el público no ha pasado desapercibida para los guionistas de la serie que no han dudado ni por un segundo en terminar de darle todo el peso de la temporada al matrimonio Underwood y quizás, aquí es donde estos 13 capítulos se resientan algo más que los primeros.

Paso a hacer una pequeña crítica que como imagináis contiene SPOILERS

¿Es qué no queda nadie bueno en el mundo?

Esto es lo que podría pensar cualquier espectador al terminar de ver la segunda temporada de House of Cards. ¿Qué pasa? ¿Dónde están los buenos? Si el prota es el malo, su antagonista sera el bueno, ¿no? Pues no, en esta temporada tenemos que decidirnos entre el malo o el peor. Básicamente tenemos al matrimonio protagonista- que ya dan miedo solamente cuando los ves ahí, en el patio de su casa compartiendo una copa de vino -, Raymond Tusk- un tipo sin escrúpulos y sin límites en su ambición- , Doug Stamper, Jackie Sharp, Remy Danton e incluso le sacan los trapos sucios al pobre Freddy que sólo tenía un pequeño negocio de costillas. Uno de los pocos personajes que no esta dibujado como maldad es el presidente de los Estados Unidos, que no es malo pero es tonto e influenciable como él solo.
Entre toda esta marabunta de personajes donde cada uno esconde mas mierda que el otro ¿Con quién te puedes sentir identificado? Exacto, con nadie. Antes al menos teníamos a Zoe Barnes, que no era el modelo de persona íntegra y perfecta (¿Quién lo es en la vida?) pero no tenía esa maldad, de hecho acabó como una víctima. En esta temporada sólo la presencia engañosa del “novio” de la difunta Zoe hace durante unos episodios las funciones de bueno de la historia...y toda la trama se pierde quedando en nada demasiado pronto. A parte de él, sólo se me ocurre a Rachel, la prostituta que usaron en la primera temporada para hacer caer a Peter Russo y que ahora tiene que permanecer oculta y subyugada a Doug si quiere conservar su vida, como otro ejemplo de “buena” y más bien diría que es otra victima que aporta poco al conjunto de la serie pero que se deja exprimir cuando lo necesitan los guionistas.


Durante el primer episodio Frank se toma su tiempo para mirarnos a los ojos y decir “Creían que les había olvidado....no lamenten la muerte de la señorita Barnes......solo hay una norma cazar o ser cazado. Lo cierto es que es imposible, todos echamos de menos a Zoe Barnes, la vidilla en el periódico o el pequeño equipo de investigación que ya tienen montado en el primer episodio. La echamos de menos porque aunque se equivoca es humana, la echamos de menos porque siente atracción por Frank aunque no apruebe lo que hace, la echamos de menos en definitiva porque ella era nosotros, los ciudadanos, que irónicamente acabamos siendo empujados contra las vías del tren por Frank Underwood. No creo que sea casualidad con toda la que esta cayendo.

En definitiva, Raymond Tusk ha sido un obstáculo muy importante para Frank y ha cumplido muy bien, pero a los espectadores nos cuesta sentirnos identificados con nadie en todo la temporada. Eso hace que en muchos pasajes te sientas más fuera de la historia que dentro.

                                            (Amigos para siempre)

¿Es el político el nuevo serial killer, terrorista o traficante del momento? La sinceridad, la mejor baza de Frank

Si por algo han triunfado siempre las historias es porque los que las seguimos podemos sentir como sienten sus personajes, ser felices con ellos y tener miedo con ellos. Pero para que esa conexión se produzca, siempre hay un camino complicado para los guionistas que va desde el punto de partida de la serie hasta el preciso momento en que nos tienen conquistados y al mismo tiempo, bien cogidos. Nadie comienza a ver Los Soprano amando a Tony, puede caerte simpático desde el principio, pero hay una repulsión que esta ahí y que va haciéndose mas pequeña al ver que el pobre tiene que aguantar a una madre que no lo quiere, que ama a los animales (este detalle siempre convence), que tiene ataques de ansiedad y etc. Con Frank Underwood no hay nada de eso, es un tipo frío, que tiene una relación fría con su mujer, sin amigos, sin mascota, sin más motivaciones que el poder. Es realmente curioso como han conseguido hacer una serie de un hombre que no presenta el más mínimo punto con el que sentirse identificado (lo único que recuerdo de humanidad fue aquel episodio en la universidad en la primera temporada y el rollo homo que se traía con su compañero), de hecho es un tío al que nos presentaron ¡matando a un perro! Y aun así, fascina en cierta manera ¿Porqué? ¿En qué tipo de sociedad vivimos que hemos pasado a interesarnos más por los villanos que los héroes? ¿Cuán mal es el concepto que tenemos de los políticos que entendemos que Frank Underwood sea peor persona que Hannibal Lecter?
Sin duda, una de claves del personaje está en esos pocos segundos que se toma en echarnos cuenta a nosotros, nos mira y se sincera totalmente con su público, haciéndonos participes de cada movimiento que hace. Ni siquiera con su mujer es tan claro, el personaje solo se desnuda a ojos del espectador y eso lo agradecemos, pos supuesto nada de esto seria posible sin Kevin Spacey aunque eso creo que ya lo he dicho.

Negro o blanco

En House of Cards no hay puntos intermedios, o estás con los Underwood o contra ellos, o estas vivo o estas muerto pero nunca en coma. Creo que esto es una premisa que se cumple en cada trama de la temporada y en definitiva, la serie: Claire y todo el asunto de los abusos en el ejercito, Frank y el presidente, Frank y Raymond, Frank y Doug, Doug y Rachel, Frank y Claire y Meechum (esto tiene tela). Las medias tintas y las indecisiones terminan en el momento en el que a Zoe Barnes le pasa un tren por encima.

Esta forma de relacionarse que tienen todos los personajes entre sí y que parece una lectura sobre el mundo político, se ve extremadamente bien reflejado en la fotografía de la serie donde se juega siempre con mucha profundidad de campo, para que quede claro que importa y que no en cada plano, y al mismo tiempo con las sombras duras en la iluminación. Es fácil tener a un personaje totalmente a oscuras y otro totalmente iluminado, o el personaje totalmente iluminado y todo lo que le rodea a oscuras.
Todo los elementos estan muy bien orquestados para que ningún elemento se salga de la dirección correcta y estropee la composición.

La gran clave de la temporada: Los actores


Algunos dirán ¿Y el guión qué? Si, por supuesto el guión es casi impecable pero creo que sin los actores esto sería un barco a la deriva. No creo que fuera fácil para nadie empatizar con Frank, Claire o Doug sino fuera por el estupendo trabajo de Spacey, Wright o Kelly. De hecho, aunque Gerald McRaney haga suyo el personaje de Raymond Tusk, cuesta trabajo empatizar con él, no solo porque al actor no termine de darle carisma, sino porque el personaje difícilmente le da juego.

En fin, sea como sea hemos tenido otros nuevos 13 episodios muy buenos y disfrutables que terminan en un momento muy importante para la carrera del protagonista, una situación que despierta mucha curiosidad de cara a la tercera temporada.
Muy grande Netflix una vez más, sabiendo dar a los espectadores lo que quieren (una serie de calidad) y como lo quieren (verlo cuando nos da la gana).

Hasta el 2015.

Doble golpe a la mesa con el anillo de la mano derecha




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