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Review Glee 5x13 - "New Directions"

El último episodio de Glee nos dejaba a las puertas del desenlace del desafío más grande al que...


El último episodio de Glee nos dejaba a las puertas del desenlace del desafío más grande al que se ha enfrentado el coro: su supervivencia en el instituto. Cierto es que, durante la trayectoria de la serie, New Directions se ha visto amenazado en múltiples ocasiones. Pero esta en particular parece ser la definitiva. A partir de aquí encontrarás spoilers.

El capítulo empieza con Holly Holliday y April Rhodes trazando un plan para salvar el coro o más que eso, su espíritu, a través de la introducción de música en otros clubes de actividades extraescolares. A pesar de la fantástica performance de Party all the time (Eddie Murphy) que se marcan Holly, Will y el resto del Glee Club, el plan fracasa y el coro queda cerrado.

Pero no nos centremos en el cierre del coro del instituto, porque no es el único drama que hemos visto en el capítulo. Tina tiene un problema (más): no ha sido aceptada en la Universidad de Brown, mientras que Blaine ha sido aceptado en la prestigiosa NYADA, la que se suponía que era muy exclusiva pero que ha acabado con tres miembros del Glee Club como estudiantes. Volviendo a Tina, una cosa lleva a la otra y Sam le atiza con uno de los trofeos (¡gracias Sam!). Si la última vez que la chica se llevó un golpe acabamos viendo a todo el cast intercambiándose papeles, en esta ocasión nos hemos encontrado con un remake de Friends que incluye desde los peinados y las ropas noventeras hasta las risas enlatadas, pasando por el mítico opening y hasta un Sam que recuerda a un Joey Tribbiani con boca de trucha. Todo esto lleva a la attention whore a pensar que quizá es una buena idea que se vaya a Nueva York con Artie, Blaine y Sam, un escenario que no resultaría agradable ni en la más remota de las circunstancias. Pero todo lo malo tiene su lado bueno, en este caso una performance acústica de Loser Like Me, uno de los himnos de la serie.
Gracias a Ryan Murphy y a los demás guionistas, al final Tina consigue entrar en Brown y no es necesario que nos saquemos los ojos con cucharillas de plástico.

Aún nos falta hablar de la drama queen por excelencia: Rachel Berry. Esta sigue siendo una pobre boba que cree que puede haber paz entre Santana y ella, por lo que le lleva una ofrenda de paz consistente en dejar que la chica ocupe su papel en Funny Girl durante diez representaciones de su elección. Pero la cara de Satán no es desconocida para nadie, así que sólo a Berry le extraña que Lopez se ría en su cara. Lo que sí es una sorpresa es ver cómo más tarde y gracias al poder de convicción de Brittany, Santana renuncia al papel de suplente en la producción de Broadway, dándose cuenta de que ese no era el objetivo por el que se había mudado a la gran ciudad. Lo cierto es que esto no sólo le brinda paz a la judía, sino también a los espectadores, que sin duda alguna le habríamos soltado ya algún que otro puñetazo en la cara a Santana.

Quinn y Puck siguen en su lugar especial de enamorados. La performance de Just give me a reason (Pink y Nate Ruess) no venía mucho a cuento, pero no por ello deja de ser bonita. Otra actuación que poco ha tenido que ver con el hilo que ha seguido el episodio ha sido la de I am changing (Dreamgirls) por parte de Kurt y Mercedes, pero bueno, si rellenan minutos al menos lo hacen bien. Podría ser peor. Podrían meternos otra performance de canciones del tipo What does the fox say o Blurred Lines. Quién sabe, lo mismo dentro de un par de episodios nos meten a Darren Criss cantando Selfie. Sería muy típico de Blaine.

Volviendo al fracaso de New Directions, ante la vista del plan fallido, nuevos y antiguos miembros del coro graban un emotivo vídeo en el que reconocen los logros de Will y recuerdan todo lo que el profesor ha conseguido por ellos. Este vídeo, dedicado al futuro crío de Schuester, ha conseguido sacarle una lagrimilla a más de uno. Si no ha sido el caso, estoy segura al cien por cien de que la cosa cambió cuando prácticamente todo el cast se unió para cantar Don’t stop believin’. No me tiembla el pulso al asegurar que este episodio, junto a The Quaterback, han sido los más importantes de la serie para los fans de la misma. La ausencia de Cory Monteith no deja de sentirse a medida que avanza la temporada, y en algunos aspectos es cada vez más notable. Por ejemplo, cuando más tarde en el episodio Will hace una última visita a la sala del coro, en la que le espera Sue. Esta le ha conseguido una entrevista como nuevo profesor de Vocal Adrenaline, los ya conocidos enemigos de New Directions. Todos sabemos que Will jamás podría enseñar a otro coro distinto, y eso, escuece.

Pero aún queda más: la graduación. Ahora sí que sí, todos los miembros originales del coro se han graduado, hasta Brittany, la cual está decidida a no volver al MIT. La propuesta que le ofrece Santana (irse con ella a Nueva York) podría servir como excusa para dar salida a estos dos personajes de la serie, lo que confirmaría los rumores que rodean a Naya Rivera sobre su abandono de Glee. Dichos rumores también parecen afectar a Darren Criss, quien da vida a Blaine Anderson, pero no hay por qué alarmarse. Nada ha sido aún confirmado y todavía queda mucha temporada por delante.


Mientras que se confirman o desmienten rumores, la serie seguirá emitiéndose cada martes. Hasta que llegue el día, os dejo con la promo del nuevo capítulo.


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