Crítica: 'Coherence' (2013), de James Ward Byrkit [XI Muestra SYFY]


Sin revelar demasiado, 'Coherence' es otra invasión de lo extraño en la normalidad, aunque muy bien hecha.

Durante sus primeros compases, se nos presentan varios personajes, como en cualquier reunión de amigos, pisándose lo que dicen, charlando, riendo de tonterías... 
Vamos conociendo, como no, en miradas y silencios algunos resentimientos guardados, quizá por miedo, quizá por mero conformismo. Es más fácil salir nunca de un sitio si no tienes la necesidad de hacerlo.


Entonces sucede la extrañeza. 
Y a partir de ahí, con un enemigo invisible, lo único que queda es tirarse los trastos a la cabeza uno encima de otro. Salen viejos rencores, se crean nuevos...
A través de una maniobra tan inteligente como ajustada, James Ward Byrkit deja caer pequeños detalles de nuestras vivencias respecto al "otro": cómo nos aguantamos, cómo intentamos controlar algo incontrolable, cómo sentimos envidia muchas veces... 
Un sencillo estudio de personajes, más complejo de lo que aparenta.


En su recta final, 'Coherence' apunta incluso más alto: a lo que somos capaces de renunciar por una felicidad que linda con la ignorancia auto-asumida. 
El final apunta las maneras melancólicas de buena parte del cine de ciencia-ficción con travesía personal de por medio: ha habido un gran cambio, pero nadie tiene por qué saberlo nunca. El engaño respecto al "otro" no lo soportamos tan bien como el propio.

Historia sencilla, grandes ideas.

Nota: 8 / 10

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