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Review Shameles 4x05: There's the Rub

¡Madre mía! Es lo que se me ocurre (sin recurrir a palabras malsonantes) para describir el capi...


¡Madre mía! Es lo que se me ocurre (sin recurrir a palabras malsonantes) para describir el capitulazo que nos ha regalado Shameless esta semana. Hablábamos de una relativa tranquilidad en la vida de los Gallagher, pero todos sabíamos que eso tenía que acabar en algún momento. Pues el momento ha llegado y de qué manera. Esta serie y su capacidad de hacernos reir y de repente dejarnos destrozados y boquiabiertos en tan solo unos segundos. A partir de aquí, spoilers.

Empecemos por Frank, que en sus intentos por conseguir dinero para un hígado nuevo y reluciente está forjando una bonita y rápida relación, padre e hija, con Samantha. Dice que no es solo porque quisiera su hígado, pero bueno, es Frank y tampoco hay que creérselo del todo. Y ella aún no le conoce bien, así que veremos cuánto dura esta fase. Sammy se perfila como la hija predilecta, cosa que no hace gracia a Carl, que se ha desvivido por ayudar a su padre y ahora éste básicamente le ignora. Qué triste que sus hijos tengan que ganarse el amor de Frank así, a base de favores. A lo mejor este es el momento en que Carl comienza a despertar y a ver cómo es su padre realmente, otro Gallagher decepcionado más, ya solo quedan Samantha y Liam, que es muy pequeño para enterarse de nada.
Sheila ha vuelto ha tener espacio en este capítulo, ella es básicamente la nueva mamá Gallagher (o al menos la única que mantiene la casa en orden) y también sigue muy ilusionada con sus citas. Resulta que su novio indio tiene una posible solución para el hígado de Frank, que no es otra que hacer una sauna para purificar y eliminar toxinas. Frank, a estas alturas, se agarra a un clavo ardiendo, así que el patio de Sheila es el escenario perfecto para este rito.
En este capítulo, además, hemos visto una curiosa combinación de Gallaghers: Lip y Debbie. El hermano mayor vuelve a casa tras una visita de la policía militar en la que le dicen que alguien se alistó utilizando su identidad, ya sabemos que se trata de Ian. Sin pensárselo, Lip vuelve al barrio para intentar averiguar qué ha sido de su hermano porque si no está en el ejército, dónde narices está. Por fin alguien se preocupa un poco y es que vale que el ejército es duro pero no dejan llamar por teléfono o qué? ¿A nadie se le ha pasado por la cabeza contactar con su hermano? A Fiona desde luego que no, como deja bien claro Debbie. Ay, Fiona, Fiona, luego hablaremos de tí.


Pues bien, Debbie y Lip se ponen a investigar sobre los pasos que ha seguido Ian y acaban encontrándole, después de un extraño periplo en el que pasan por la casa del padre de Jimmy hasta una casa abandonada con una pobre señora desnuda, para acabar dando con un bar de ambiente en el que Ian trabaja. Y no parece el Ian de siempre ¿Qué le ha pasado? Se supone que desertó del ejército y encima intentó robar un helicóptero, aunque el dice que solo lo arrancó. Todo esto es algo que no le pega nada a Ian ¿Por qué lo hizo?. Eso se preguntan sus hermanos, pero él evade las preguntas muy elegantemente para alejarse a seguir atendiendo su barra. Y está es nuestra ración de Ian de esta temporada, ¡Por fin sabemos algo! Aunque sea poca cosa. 
Y pasemos a hablar de Fiona, que lleva una racha de meteduras de pata  considerable. Primero Mike que, como era de esperar, acaba enterándose de la aventura sexual entre su hermano y ella. Pero al menos demuestra que es un tipo decente y no despide a su ya ex novia, sino que la va a trasladar a otro departamento. Y para colmo pide perdón por ser un tipo normal y con una vida más bien monótona y aburrida. ¿En serio? ¿Te ponen los cuernos y acabas pidiendo perdón tú? Demasiado bueno es. Fiona le confiesa que piensa que no se merece a un chico así. Mike parece no tragarse mucho el cuento, pero es cierto, quizás por la vida que ha llevado, por ser una Gallagher, cree que solo merece estar con tipos peligrosos o que traen problemas, relaciones que sabe que están destinadas al fracaso. Aún así, no justifica lo que ha hecho, pero ya entendemos (y ella también) cual es su problema.


Hasta aquí todo más o menos como esperábamos, estaba claro que Mike descubriría el pastel y que Fiona se sentiría fatal. Me ha gustado que Fiona definitivamente (o eso parece) eche a Robbie de su vida, bastantes problemas ha traído. Eso sí, se marcha dejando un regalito (un poco de cocaína) que en principio parecía algo pasajero y sin más importancia. Pero no.
Fiona necesita despejarse y no pensar en su ruptura con Mike, así que nada mejor que un par de rayas para tener una buena fiesta. Ya sé que los Gallagher ven las drogas como algo cotidiano, ya que han crecido con dos padres adictos. No se sorprenden al verlas en casa y algunos las consumen, aunque no en la cantidad que lo hace Frank, pero aún así me ha chocado mucho ver a Fiona en esa actitud: en su casa, delante de sus hermanos pequeños (Carl ni se inmuta, como si fuera lo más normal del mundo). Y claro, esto tiene sus consecuencias, las peores que podíamos pensar. Sinceramente, yo ya estaba imaginándome que era a Fiona a quien le iba a pasar algo, no a Liam. Qué escena más dura y terrible, qué nudo en el estómago, ¡Qué mal,  Fiona!.
Estábamos ante un capítulo normal de Shameless, entretenido, con momentazos, en la línea de esta temporada y de repente ZAS, pasamos de la comedia al dramón en cuestión de segundos. Los últimos minutos del capítulo me mantuvieron entre horrorizada por lo dramático de la situación y asombrada por como esta serie sigue dejándonos con la boca abierta año tras año.


Fiona ha tocado fondo, definitivamente. Una cosa es que ella meta la pata con un novio y otra cosa es que meta la pata y haga daño a sus hermanos. Sí, no ha sido intencionado, pero ha sido porque lleva un tiempo muy ausente, distanciada y despreocupada. Ella, que era la todo terreno, que protegía a los suyos con uñas y dientes y resulta que ahora se ha convertido en el peligro que siempre ha intentado no ser. Parece que la sombra de Frank ahí está, cuando más intentar no parecerse a él, menos lo consiguen. Esperemos que Liam se ponga bien, pero aún así el lío en el que se ha metido Fiona es muy, muy gordo. Me pregunto como saldrá de esta situación.

¿Y mientras Fiona está con este problemón, qué pasa con el resto? ¿Se quedará Lip para poner un poco de orden? Justo ahora que se había centrado en su carrera. Tremenda esa mirada fría de Lip al final, cuando se llevan detenida a su hermana. Creo que él no da crédito a lo que ha visto al volver a casa: Fiona ausente, poniéndole los cuernos a su novio con su hermano, drogándose delante de sus hermanos pequeños, Debbie más mayor de lo que esperaba, Ian completamente perdido, es como si hubiera pasado un tornado por la familia Gallagher.
Para rematar, la dichosa sauna de Frank no parece haber surtido mucho efecto, más bien todo lo contrario, porque lo último que sabemos de él es que está completamente inconsciente. Mal asunto.


Y así nos deja este capítulo de Shameless, devastados, sufriendo por los Gallagher, porque para una temporada más o menos buena o estable que estaban teniendo, hala, aluvión de problemas. Desde luego, a veces parece un milagro lo bien que están para lo mal que han vivido y cómo sobreviven. La semana que viene veremos qué ocurre, hay muchas ganas. Por cierto, solo llevamos 5 capítulos y ya estamos así, tengo miedo.




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