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Review Shameless 4x03: Like father, like daughter

Quizás uno de los mejores momentos de la semana sea ése en el que le damos al play y comienza e...


Quizás uno de los mejores momentos de la semana sea ése en el que le damos al play y comienza el capítulo de Shameless. Los Gallagher siguen avanzando en esta nueva etapa en la que prácticamente todos los personajes están en una situación muy distinta a la temporada pasada y están acostumbrándose (cada uno a su manera) a ello. A partir de aquí, spoilers.

La vida sigue para los Gallagher, ahora con una situación un poco más desahogada y tranquila. Tanto que parece que Fiona está empezando (por primera vez en mucho tiempo) a vivir un poco más su vida y no estar tan pendiente de sus hermanos. Por un lado me parece bien, porque Fiona no ha hecho más que sacrificarse por su familia desde que su madre se marchó y Frank no levanta cabeza (si es que algún día lo hizo). Pero quizás estas ausencias continuadas de la líder del clan sí que están afectando a algunos de sus hermanos.
Quizás el ejemplo más claro es Debbie, que solo le cuenta sus dudas a sus horribles amigas ( son lo peor de lo peor, pero es gracioso ver esa imagen que tienen del sexo o del amor) y no tiene a nadie con ideas normales en la cabeza, que le pueda ayudar con todas las dudas y miedos que debe tener ahora que está experimentando eso de tener un novio. Hablando del novio, sinceramente, no sé que pensar de este chico. Me sigue pareciendo muy raro/preocupante que no le importe salir con una niña de 13 años, pero a la vez me parece un tipo adorable que trata muy bien a Debbie. No deja de ser una historia desconcertante, siendo Shameless puede ocurrir cualquier cosa (cuanto más loca, mejor).

Fiona también pasa bastante de Lip. El pobre ya está poniéndose las pilas, pero aún así no lo tiene nada fácil, no acaba de acomodarse a la vida universitaria. Y encima no tiene a su familia y cuando les llama, apenas puede mantener una conversación. El más listo de los Gallagher se encuentra más solo que nunca y también agobiado y desesperado por no conseguir lo que quiere.


No hablemos ya de Ian. No solo Fiona pasa del tema, es que solo Mickey se acuerda de él. La escena de él y la tía extraña del bar en el baño ha sido muy triste y patética a la vez. El pobre está realmente mal. Me cabrea un poco el tema de que nadie esté realmente preocupado por el paradero de Ian, es un poco absurdo.
También está Carl, que ni le dirige la palabra a su hermana mayor porque ésta ignora el hecho de que Frank necesita un hígado nuevo. Entre tanto, Carl hace lo que puede (que no es mucho) por ayudar a su padre y él, sigue aprovechándose de que todavía tiene un hijo que le respeta.
Hablando de Frank siendo un aprovechado, ya nos enteramos la semana pasada de que tiene otra hija. No sabemos de donde ha salido, quien es la madre, nada. En este episodio descubrimos que ella no tiene ni idea de que Frank es su padre. El 'padre del año' decide acercarse a su hija sin decirle la verdad. Pronto se gana su amistad, ella se ofrece a darle un trocito de hígado y parece que algo más. Ya tenemos lío. No deja de fascinarme lo conquistador que es Frank, es un auténtico maestro. Quiero creer que sabrá parar a su hija a tiempo y no acabará acostándose con ella, pero qué queréis que os diga, de él podemos esperar cualquier cosa.



Esta semana hemos vuelto a ver a Sheila en este episodio y eso se agradece. Ella sigue tan risueña como siempre, a pesar de estar más sola que la una. Pero ha decidido cambiar eso: armada con iPad y una conexión a Internet, se ha metido de lleno en el mundo de las páginas de citas. Su primera cita ha sido de lo más curiosa, como era de esperar. Yo sigo echando de menos a Jody, la verdad. Pero esto de las citas puede dar mucho juego.
También tenemos a Kev y Vero, que se tienen que poner en modo ahorro ahora que van a cuidar de cuatro retoños así de golpe y el bar está en la ruina. Tremendo negocio tiene montado Verónica con las pastillas, es lo que pasa cuando te conviertes en enfermera capitalista, como ella misma se llama. A ver cómo se lo montan estos dos para criar a su familia numerosa.

Volviendo a Fiona, ella sigue intentando que su relación con Mike funcione, pero parece que no hay manera. Él no tiene dudas en ir cada vez más en serio y hay que decir que oficialmente es un tipo muy insistente, quizás demasiado.  No hace más que, prácticamente, obligar a Fiona a dar un paso más en su relación. Por el contrario, es cierto que da la sensación de que si no empuja a Fiona, las cosas no avanzan. Está claro quien tira de la relación y hasta ahora parecía que no pasaba nada, que bueno, lo mismo Fiona se acaba enamorando de verdad de él. Pero, oh, volvemos a lo de siempre: Mike es don perfecto. Un empresario de éxito, con una familia bien, un tipo que odia las mentiras. Un santo. Y cada vez está más claro que a ella ese rollo no le va. Queda demostrado con la aparición estelar de Robbie, el hermano de Mike, que es la 'oveja negra' de la familia por sus adicciones. Vaya, este parece un candidato más adecuado para ella. Y Fiona debe pensar lo mismo porque apenas duda en tener un encuentro sexual con él en la cocina de Mike mientras éste está vomitando en el baño. Tremendo. Y debo decir que muy mal por Fiona. Aunque su relación con Mike parece destinada al fracaso, al menos podría acabar con todo de forma honesta. Además, este desliz le va a traer más problemas que otra cosa. Por si fuera poco, Robbie le asegura que volverá a ocurrir. Y le creo. Hay que ver qué atracción siente Fiona por los chicos malotes. 


Me ha parecido muy interesante esa conversación sobre las adicciones, sobre como no puedes evitar caer y recaer, aunque sepas que haces daño a tus seres queridos. Es un tema delicado, sobre el que generalmente la sociedad es muy insensible y tiende a demonizar a las personas adictas. Fiona lo ha hecho con Frank. Y evidentemente no le faltan motivos, porque Frank ha  puteado machacado a sus hijos todo lo que ha podido, pero creo que todos deberíamos entender que es así por culpa de una vida difícil y unas adicciones que dominan su vida totalmente, que si fuera una persona sin esas cargas, podría ser hasta un buen padre.
Robbie, que parece que ha calado a Fiona en dos segundos, también deja caer su opinión sobre que todos somos adictos a algo y no lo podemos evitar. Quizás la adicción de Fiona sean los chicos que le traen problemas.
Muy significativo ese final, con Fiona observando a Frank. A lo mejor resulta que no es tan diferente a él, que ella también cae en sus propias adicciones y hace daño a los demás (Mike), pero no lo puede evitar. O quizás ahí comprende que Frank realmente no se comporta como lo hace porque sea malo, sino porque está tan hundido en su propia mierda que no puede salir. También puede ser que tema acabar siendo tan dañina como su padre, no hay cosa que le de más miedo a un Gallagher que parecerse en algo a Frank.




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