Crítica: 'Leon, el profesional' (1994) de Luc Besson


‘Leon, el profesional’ es un drama de acción, una de esas pocas películas en las que tras desmontar el automóvil palomitero su motor no se alimenta únicamente de adrenalina sino también de un factor humano, bellamente cincelado e insertado en armonía con el resto de la composición.

Besson ('El Quinto Elemento') al escribir y dirigir esta película consigue reunir a dos actores tan atípicos como imperfectamente complementarios y los expone ante la cámara, sirviendo para consagrar a Reno con la interpretación de un personaje fetiche como Leon y al mismo tiempo sumergir en la pila bautismal actoril a una jovencísima pero ya sexy y convincente Natalie Portman.

No obstante, la sensación de deja vù puede estar presente: chico rudo y taciturno conoce a niña desamparada y a pesar de que en un principio parecen polos opuestos terminan congeniando y formando una oreo, fomentando su interdependencia. A pesar de todo, lo que diferencia a ‘Leon’ del resto es el final lógico al mismo tiempo que anticomercial, el carisma del dúo protagonista…y simplemente ese halo de buen cine que logra imprimir Besson.

En definitiva, filme apto para gran variedad de paladares por su alto contenido vitamínico de disparos y peleas y por el emotivo telón de fondo tejido por la historia de amor y amistad entre Reno y Portman.


LO MEJOR: La estética, el forzoso y exitoso matrimonio entre Reno y Portman junto a la acertada dirección de Besson como cura de dicho casamiento, además de la "curiosa" aparición de Gary Oldman.

LO PEOR: La historia no empatizará con el espectador medio a no ser que éste sea una adolescente con su familia más cercana brutalmente asesinada y su amor platónico sea un mercenario adicto a la leche.

NOTA: 7

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